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Siete pasos para combatir el estrés

El estrés puede amargarnos, pero es fácil combatirlo.Gtres

Presentamos 7 sencillos pasos para aprender a no perder los nervios.

El estrés es, en muchos casos, inevitable. Sin embargo, aunque no podamos controlar lo que sucede a nuestro alrededor, la manera de la que nos enfrentamos a ello sí está en nuestras manos. Presentamos 7 sencillos pasos para aprender a no perder los nervios.
El estrés no es malo del todo. En algunos casos puede hacernos más atentos, ayudar a que nos contremos y a diferenciar lo verdaderamente importante de lo que no lo es.
Aun así, cuando el estrés se convierte en angustia, las cosas se pueden ir de las manos y podemos entrar en pánico. Es en estos casos en los que la visión se estrecha y podemos vernos en comportamientos derrotistas y negativos e, incluso, podemos llegar a comenzar algunas prácticas poco sanas, como fumar, beber alcohol o comer comida rápida. Estas respuestas pueden hacernos sentir mejor a corto plazo, pero lo más seguro es que nos acaben haciendo la vida imposible.
Por tanto, lo mejor es evitar llegar a la angustia. Pero para aquéllos que se encuentren ya en esa situación de estrés, el diario Huffington Post presenta 7 sencillos trucos para conseguir calmarse y no llegar a una situación personal peor.
1. Concienciación física. Cuando nos encontramos angustiados, debemos darnos cuenta de qué nos pasa y decirnos a nosotros mismos: "Siento [qué] en [la parte del cuerpo]. Por ejemplo, "Siento presión en el estómago".
2. Concienciación emocional. Debemos pensar: "Emocionalmente, me siento [cómo] y este sentimiento es [nivel de intensidad]. Por ejemplo, "Me siento asustado, y mucho más de lo que es habitual en mí".
3. Conciencia de acción. Debemos decirnos: "Este [sentimiento físico y emocional] y [su intensidad] hacen que quiera [acción]. Por ejemplo, "Esta presión en el estómago y estar asustado mucho más de lo que es habitual en mí, hacen que quiera echar a correr y esconderme".
4. Concienciación de las consecuencias . Es positivo pensar: "Si me dejo llevar por ese impulso, la consecuencia más inmediata será [cuál], y las consecuencias a largo plazo serán [cuáles]. Por ejemplo, "La primera consecuencia será que perderé una oportunidad y, a largo plazo, acabaré arrepintiéndome y sintiéndome peor".
5. Concienciarse de la realidad. Es bueno pensar que mientras nos entretenemos en angustiarnos, vemos las cosas de una manera de la que no tienen por qué ser. Si vemos las cosas con un poco más de perspectiva, podremos ver la solución con mayor efectividad. Podemos decir, por ejemplo, "Estas circunstancias pueden haber cambiado mi vida, pero eso no significa que mi vida se haya terminado".
6. Tomar conciencia de la solución. Podemos pensar en un comportamiento alternativo y lo que podríamos conseguir con ello. Por ejemplo, "Puedo aprender a aceptar y a adaptarme a los cambios de la vida, lo que hará que la vea de forma más positiva".
7. Concienciarse de los beneficios. Debemos pensar: "Si intento solucionar el problema [de qué manera], hará que consiga [qué]. Por ejemplo, "Si intento solucionarlo, al menos, me sentiré más positivo y con un mayor control de mí mismo".
Estos siete pasos funcionan porque conectan el pensamiento, los sentimientos y nuestros actos. Que estemos asustados no significa necesariamente que estemos en peligro, pero hasta que no nos demos cuenta de ello, no podremos tomar conciencia y actuar para solucionarlo.