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Estafan 1,5 millones de euros tras usurpar la identidad a clientes de telefonía móvil

estafa móvil, operación akelGuardia Civil

La Guardia Civil ha detenido en Barcelona y Sevilla a siete personas -cinco paquistaníes y dos rumanos- que formaban parte de un grupo organizado que defraudó un millón y medio de euros usurpando la identidad de clientes de una operadora de telefonía móvil.

El grupo formalizaba a nombre de esos clientes miles de contratos telefónicos y duplicados de tarjetas SIM, repercutiendo en ellos el importe de la factura sin su conocimiento, según ha informado la Guardia Civil este miércoles en un comunicado.
Con las tarjetas realizaban llamadas masivas a números de tarificación adicional que la organización había contratado a nombre de empresas de su propiedad.
 En el transcurso de la operación 'Akel', los agentes se incautaron de abundante documentación falsificada, una veintena de teléfonos móviles, equipos informáticos, numerosas tarjetas SIM, paquetes de telefonía móvil y tarjetas de crédito, entre otro material.
La investigación se inició tras recibir la Guardia Civil varias denuncias de una operadora que había detectado la contratación de líneas de telefonía móvil y duplicado de sus tarjetas SIM de una forma ilícita, sin que los titulares de esas líneas lo supieran.
Algunos de los ahora detenidos regentaban locutorios y contaban con claves robadas a distribuidores de la compañía para acceder ilícitamente a la base de datos.
LLAMADAS A NÚMEROS DE TARIFICACIÓN ADICIONAL
Para llevar a cabo el fraude, la red aportó documentación falsificada con el fin de crear en España varias empresas, tras lo cual contrataban líneas de teléfono de tarificación adicional para estas compañías. Una vez activadas estas líneas, la organización realizaba multitud de llamadas a sus propios números.
Las líneas de tarificación adicional tienen un coste superior al de cualquier llamada a un abonado de la red y su importe es cobrado a quien realiza la llamada y repartido entre la operadora y la empresa que la recibe.
El importe repercutía en la factura de los titulares de las líneas telefónicas, que eran ajenos a estos hechos.
Otra actividad delictiva de los detenidos consistía en adquirir,  aportando documentación falsa, teléfonos móviles de alta gama que posteriormente comercializaban, tras liberarlos de la restricción impuesta por la operadora donde habían dado de alta las líneas.