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El 44% de jóvenes españoles cree que las empresas ejercen algún tipo de discriminación hacia las mujeres, según FAD

El 44% de los jóvenes españoles de 16 a 29 años cree que las empresas ejercen algún tipo de discriminación hacia las mujeres, según se refleja en el estudio 'Jóvenes y empleo, desde su propia mirada' realizado por Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD.
No obstante, el documento muestra que el 45% considera que las empresas no ejercen ningún tipo de discriminación en función del sexo, prácticamente la misma cantidad que cree que sí se discrimina a las mujeres, mientras que solo un 2% considera que se discrimina a los hombres.
El mismo estudio señala que, prácticamente, el 60% de las mujeres considera que las empresas discriminan a las féminas, frente al 37% de los hombres que opina así. Por el contrario, el 60% de los hombres afirma que no existe discriminación, proporción que no llega al 40% entre las mujeres.
La investigación analiza -a través de una encuesta personal a 2.013 jóvenes de 16 a 29 años- las expectativas, necesidades y deseos de los jóvenes en relación a su formación y a sus perspectivas de incorporación al mercado laboral. El estudio analiza también las opiniones de los jóvenes en relación a posibles situaciones de discriminación desde una perspectiva de género, que es el aspecto en el que el estudio refleja más disparidad entre las opiniones de chicos y chicas que en el resto de cuestiones que se abordan en el estudio (formación, políticas de empleo, expectativas de encontrar trabajo, emigración, etc.).
LAS SITUACIONES DE DISCRIMINACIÓN
En relación a los aspectos concretos en los que se traduce esa discriminación a la mujer en el entorno laboral, lo más señalado por los jóvenes que la perciben es el salario (las mujeres cobran menos que los hombres), pues así lo manifiesta el 73% de los encuestados. En segundo lugar estaría el acceso a los puestos de mando, señalado por algo más de la mitad de los jóvenes (casi el 53%). El 41% señala la conciliación del trabajo con la vida familiar, aspecto al que también son más sensibles las mujeres. Por último, con menores porcentajes se sitúan el propio acceso al trabajo (33%), las posibilidades de desarrollo profesional (23%) y la conciliación del trabajo con la vida personal (9%).
Asimismo, el estudio refleja cómo la población joven que tiene estudios superiores y de clase social alta y media-alta valora en mayor medida la dificultad de la mujer para acceder a puestos de mando y para conciliar el trabajo con la vida familiar. Sin embargo, los jóvenes desempleados y de clase social baja y media-baja señalan más la discriminación que supone el propio acceso al trabajo para la mujer y apuntan en mayor medida la discriminación respecto a las posibilidades de desarrollo profesional, según se indica en el informe.
Por último, la investigación refleja que el impacto negativo no sólo ha quebrado el presente sino que ha condicionado la base de las expectativas, la autoconfianza y los recursos de los jóvenes más vulnerables. Así, el estudio indica que las personas menos preparadas, las clases sociales con menos recursos, han sufrido una merma coyuntural en su calidad de vida y "un cercenamiento en sus expectativas, que los condenan a la resignación, a la renuncia a superar la crisis, a una vida low cost".