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Se cumple una década del enigmático incendio del edificio Windsor en Madrid

Incendio del Windsor, en febrero de 2005EFE

Se cumplen diez años del incendio que arrasó el edificio Windsor en Madrid. El inmueble de 30 plantas situado en la zona de Azca, corazón financiero de la capital, fue pasto de las llamas en un incendio que se ha convertido en el más importante que recuerda la ciudad en lo que llevamos de siglo. Las hipótesis sobre el misterioso suceso han sido muchas y muy variadas aunque la principal habla de un cortocircuito. Los peritos determinaron que el incendio no fue provocado y el caso quedó archivado.

Eran las 23.08 horas del sábado 12 de febrero de 2005 cuando el sistema de detección de fuego de la Torre Windsor se activó en la planta 21 del edificio. A las 23.30 horas las llamas envolvían la parte superior del emblemático rascacielos del corazón financiero de la capital.
Cuando llegaron los bomberos las llamas eran imparables. Las mangueras ni con gigantescas grúas podían llegar a las plantas altas del edificio, que eran las que estaban ardiendo, por lo que los bomberos optaron por enfrían durante horas las partes más bajas para impedir que sucumbieran también a las llamas.
Tras muchas horas de trabajo de cientos de profesionales, los bomberos consiguieron su objetivo, y evitaron la imagen de un derrumbe similar a las Torres Gemelas neoyorkinas que hacía pocos años había impactado al mundo. El cuarteto de bomberos que accedió por primera vez a las entrañas del Windsor aseguró que la estructura aguantará y el rascacielos no se caerá.
Así fue y una vez limpiada y acondicionada la zona, el 2 de marzo de ese año, cuatro supergrúas y pequeños robots colgados de ellas comenzaron a demoler de forma controlada los restos calcinados del Windsor. Durante todos esos días el edificio se convirtió en una auténtica atracción turística.
El siguiente hecho destacable ocurrió el 31 de agosto. A las 11.18 horas, el entonces alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, dio la orden al jefe de la Policía Municipal, José Luis Morcillo, para que procediera a abrir el tráfico de la calle de Raimundo Fernández Villaverde, momento en el que cedió los restos del inmueble a la familia Reyzábal.
Fueron seis meses de trabajos que costaron 17 millones de euros, asumidos íntegramente por el Ayuntamiento a la espera de determinar la responsabilidad. Los vecinos, comerciantes y empresarios del entorno de Azca también cuantificaron sus pérdidas, que ascendían en los primeros dos meses en un millón de euros.
LAS HIPÓTESIS
Tras el siniestro, las primeras hipótesis de novela negra sobre el origen del fuego comenzaron a pasar de boca en boca, así como la posible negligencia tanto de los vigilantes de seguridad del Windsor como de la intervención por parte de los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid.
A ello hay que sumar el elevado precio del seguro del edificio y los documentos almacenados en el mismo. Todo podía jugar un papel decisivo en intentar resolver el enigma.
Pero los acontecimientos dieron un vuelta de tuerca más cuando días después apareció una grabación en la que se ven varias figuras en diferentes plantas del rascacielos y la declaración de Eva, una abogada que aseguró haber estado trabajando en el despacho 2.109 de la planta 21 la tarde del sábado, hasta minutos antes de declararse el incendio, y que fumaba pero que creyó haber apagado todos los cigarrillos.
A mediados de marzo la incredulidad saltó a los ciudadanos cuando el informe elaborado por los bomberos sobre el vídeo fantasmagórico grabado por un aficionado aseguraba que las siluetas que se vislumbran son un reflejo óptico de un edificio cercano, lo que contradecía al estudio realizado por la Policía científica, que indicaba que podía trataba de personas. Nueva incertidumbre creada.
Pero no fue la única. La Policía halló un butrón en la zona de en una zona de garajes del subterráneo de Azca, que pudo ser realizado anoche por alguna persona para salir del Windsor, al que supuestamente accedió por otro lugar. Nunca se ha sabido quién realizó el agujero y por qué.
Además, los bomberos que actuaron en el siniestro se encontraron con que las mangueras contraincendios del edificio carecían de suficiente presión y que tuberías por las que es posible introducir agua o espuma estaban inservibles. Por ello, tuvieron que usar otra zona de abastecimiento cercana.
CASO ARCHIVADO
A pesar de estos interrogantes, casi un año después del incendio, el titular del Juzgado de Instrucción número 28 de Madrid, Mariano Ascandoni, acordó el sobreseimiento y archivo provisional del caso al considerar que a lo largo de las actuaciones no quedó "debidamente justificada" la perpetración de infracción penal.
La hipótesis principal de la causa del incendio fue un posible cortocircuito aunque durante los primeros momentos se pensó en un atentado terrorista. Finalmente la investigación y la sentencia judicial afirman que el foco del incendio se encontró en el despacho de una empleada. Los peritos determinaron que el incendio no fue intencionado.
EL CORTE INGLÉS OCUPA SU SITIO
Actualmente se ha levantado un nuevo edificio en donde se encontraba el anterior. Se trata de una torre transparente de metal y vidrio en tonos verdosos, rematada con un cilindro retroiluminado. El actual propietario del terreno, El Corte Inglés, abrió en el nuevo rascacielos la ampliación de su centro comercial contiguo al edificio.
El nuevo Windsor es ligeramente más bajo que el anterior. Mide 103 metros, tres menos que antes. En el número de pisos, la variación es apreciable ya que tiene 23 sobre rasante, frente a los 31 del que se incendió. Eso sí, según explicó el arquitecto Pablo Muñoz, coautor del proyecto junto con Pedro Vilata, "ahora las plantas son un metro más altas que las anteriores".
Las obras de construcción de este nuevo centro se iniciaron en el verano de 2007. Para entonces, El Corte Inglés ya había comprado la sociedad Ason Inmobiliaria, dueña del antiguo Windsor. La primera licencia que se obtuvo fue para consolidar la cimentación.
En octubre de 2011, el Corte Inglés inauguró definitivamente su nuevo centro de Castellana, en el que invirtió más de 300 millones de euros, una plantilla de 3.300 empleados y 70.000 metros cuadrados de superficie de uso comercial.