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La emotiva amistad entre una niña autista y su gato

Hay amistades que marcan una vida, que hacen que quienes tienen ese vínculo se ayuden, protejan y desarrollen mutuamente. Este lazo es el que comparten Iris Grace, una pequeña de seis años con autismo, y su gato Thula.

Son inseparables, pasean en bicicleta, dan paseos por el jardín e incluso nadan juntos, algo impensable hace unos años cuando el agua aterrorizaba a la niña. 

La compañía de Thula ha beneficiado a Iris en muchos aspectos. La pequeña ya era una artista antes de conocer a su mascota, desde los 3 años demuestra unas excelentes habilidades en la pintura, una actividad que impulsó su madre para intentar mejorar su concentración, pero desde que el felino la acompaña Iris ha empezado a hablar, algo que los médicos adviritieron que nunca pasaría.

Su madre, Arabella Carter-Johnson, cuenta que Thula "ha estado desde el primer momento al lado de Iris y duerme en sus brazos como un ángel de la guarda".