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Le dieron dos años de vida y dejó a su esposo e hijos para recorrer el mundo

Le dieron dos años de vida y dejó a su esposo e hijos para recorrer el mundoInstagram

Annabel no quería pasar sus últimos dos años de vida en casa y llevando una vida rutinaria. Decidió dejarlo todo y vivir una vida nueva. Ahora está orgullosa porque tener un cáncer terminal le ha ayudado a ser más valiente y segura de sí misma.

Cuando los médicos le dijeron a Annabel Nnochiri, de 58 años, que su cáncer de huesos había pasado a la etapa 4 y que sólo le quedaban dos años y medio de vida, escribió una lista de cosas por hacer antes de morir. Pero lo que estaba encabezando su lista… no era algo muy común.

"Hice una lista de deseos antes de morir y lo primero que hice fue dejar a mi marido. Tuve una buena vida, pero me sentía completamente atrapada y quería liberarme ", dijo Annabel. "Sabiendo que me quedaba poco tiempo, no podría vivir el resto de mi vida siendo sólo un ama de casa", recoge News.com.au.

Aunque tenía toda la intención de escapar en secreto de su vida matrimonial, se lo comentó primero a su hijo de 19 años y a su hija de 16. "Si no hubieran estado de acuerdo, no lo habría hecho, pero ambos me dijeron que sería más feliz si me iba", dijo.
Durante los seis meses siguientes a dejar a su marido, comenzó su nueva vida y se compró un piso con algo de dinero de la herencia.

"Cuando se lo dije [a mi marido], pensó que era sólo una fase y que volvería con él". Pero no podía haber estado más equivocado.

Annabel había superado el cáncer de mama en 2010, pero dos años después, en enero de 2012, quedó devastada cuando sus padres murieron en un accidente. En marzo de ese año, ella desarrolló un dolor en su pierna y en junio fue tan intenso que "no pudo soportarlo".
Una biopsia reveló un tumor en su cadera. "El cáncer de mama se había metastizado en mis huesos", dijo Annabel. "Cuando me diagnosticaron como terminal, pensé: Me quedan dos años y medio y no quiero estar en esta casa. No quiero estar cocinando la cena todas las noches, ¡quiero ser libre!".

Ahora ella y su ex marido, que se conocieron en la universidad, tienen una buena relación. "No dejé de estar con otra persona, pero he tenido una vida amorosa muy feliz desde entonces y él ha encontrado a otra persona y también es feliz", aseguró.

Annabel además volvió a pintar, tomó clases de salsa y se fue de viaje. "Yo estaba agobiada, preocupada por lo que la gente pensaba de mí", explica. "Ahora no me importa por el cáncer. Mis hijos son mucho más felices y todos estamos mejor".

"Mi hija dice que soy su modelo a seguir, he aprendido a ser más egoísta pero también ayudo a otras personas con cáncer". "Cuando estoy en el hospital siempre trato de tranquilizar a las personas que están nerviosas. Algunos están petrificados. Alguien hizo eso por mí y eso marcó una gran diferencia".

Cinco años después de su diagnóstico inicial, Annabel dice que se ha hecho una persona más segura y valiente. "Si no tuviera cáncer, habría sido una persona aburrida. Por esto me he vuelto una mujer más valiente", dijo. "Todavía querría vivir unos años más. Quiero vivir, para mis hijos, para ver a mis nietos ".