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Todo lo que debes saber sobre el virus Zika

ZikaREUTERS

La epidemia del virus Zika en gran parte de los países americanos ha puesto al mundo de pie. La preocupación se ha vuelto creciente en los últimos días y se ha centrado, sobre todo, en las microcefalias que afectan a los recién nacidos de estas zonas. Sin embargo, poco se sabe sobre los síntomas de dicho virus y de las formas de prevención que existen.

El virus Zika no es ninguna novedad. Los primeros registros indican que en 1947, se detectó que unos macacos que estaban siendo monitoreados para estudiar la fiebre amarilla en Uganda habían desarrollado esta enfermedad. El primer caso en humanos se dio en 1952, también en Uganda. Desde entonces se han dado casos puntuales de Zika en los lugares tropicales donde, por las condiciones climáticas, se crían los mosquitos Aedes aegypti, el principal responsable del virus. España, por ejemplo, al no compartir este clima, no ha desarrollado colonias de este tipo de insecto. Únicamente en 2013, la Polinesia francesa sufrió una epidemia similar a la que se está viviendo actualmente en el continente americano.
No ha sido hasta este último último brote surgido en el nordeste de Brasil cuando se han detectado algunas supuestas complicaciones de la enfermedad. Se ha detectado que, coincidiendo con el aumento de casos del virus Zika, ha aumentado el número de bebés que nacen con microcefalia, es decir, su cabeza tiene un tamaño más pequeño al que sería habitual. Aunque cada vez más estudios indican que es muy probable que este hecho esté provocado por el virus, la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que todavía esta relación no es concluyente.
Pero, ¿son tan serios los estragos que causa esta enfermedad? A diferencia de lo que se cree, muchas personas picadas por el mosquito transmisor de la enfermedad ni siquiera desarrollan síntomas. En los casos en los que es así, la enfermedad no se prolonga más de una semana y no requiere hospitalización, aunque si que se requiere reposo, beber abundante agua y tomar analgésicos para aliviar los dolores. Los síntomas más comunes son fiebre, conjuntivitis, malestar general y dolores tanto de cabeza como musculares…unos indicios muy similares a los del dengue y chikungunya. No es de extrañar: estas tres enfermedades están provocadas por la misma clase de mosquito, que a su vez, también es responsable de la fiebre amarilla.
Prevenir es curar
Tanto la OMS como la Asociación Panamericana de Salud (PAHO), recomiendan prevención ante esta epidemia, sobre todo, debido a la no existencia de ningún tratamiento específico o  vacuna  y a la rápida expansión geográfica que está teniendo la enfermedad. Además de recomendarle a las autoridades sanitarias de los más de 13 países americanos afectados que fumiguen insecticida en las zonas de cría de los mosquitos, la OMS y la PAHO recomiendan a las personas que usen repelentes, que se cubran con la ropa el máximo posible y que no se dejen puertas o ventanas abiertas. Además, advierten que este tipo de insectos se crían en zonas húmedas y que por tanto, también es recomendable vaciar aquellos utensilios en los que se pueda acumular agua, como cubos o macetas.