Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El riesgo de morir por fallos del corazón aumenta a medida que la función renal disminuye, según los expertos

Los problemas cardiovasculares son la causa habitual de muerte en los pacientes con enfermedad renal crónica, más que la insuficiencia renal en sí misma, ya que a medida que la función renal disminuye, el riesgo de morir por fallos del corazón aumenta, tanto que, en las personas que están en diálisis, la enfermedad cardiovascular es responsable del 50 por ciento de las muertes, según los expertos asistentes a la XX Reunión del Grupo de Prevención de Riesgo Cardiovascular y Renal (GRUPERVA).
La reunión, organizada por la Sociedad Española de Nefrología (SEN), ha tenido lugar en Valladolid, con el objetivo de debatir sobre la estrecha conexión entre enfermedades renales y cardiovasculares, abordando los últimos descubrimientos, novedades y avances relacionados con ello, ya que la enfermedad renal crónica no es solo un factor de riesgo predictor de la enfermedad cardiovascular, independientemente de otros factores, sino que al alcanzar cierto estadio (el IIIb) se dispara el riesgo cardiovascular.
En este sentido, se calcula que al menos un 25 por ciento de los pacientes con enfermedad cardiovascular tienen una enfermedad renal crónica relevante, aunque muchos más tendrían una afectación silente, no diagnosticada. Además, esta última afecta al 10 por ciento de la población adulta y a más del 20 por ciento de los mayores de 60 años.
En relación con estas cifras, el coordinador del GRUPERVA y nefrólogo del Hospital Infanta Cristina de Badajoz, Nicolás Roberto, ha lamentado que "a pesar de que la sociedad está concienciada con la salud cardiovascular, parece que nos hemos olvidado de que el riñón también juega un papel importante y, por ello, de la misma forma que cuidamos el corazón debemos cuidar el riñón, ya que un fallo renal provoca daños vasculares, y un fallo vascular provoca, a su vez, daños renales".
Según los expertos de este grupo de trabajo de la SEN, es necesaria una labor de concienciación que informe a la ciudadanía de los factores de riesgo de la enfermedad renal crónica, fomentando los hábitos de vida saludables y las medidas de prevención, y asociándolos a la salud cardiovascular.
DIABETES, DISLIPEMIA Y ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA
El 40 por ciento de las personas afectadas por diabetes padece enfermedad renal crónica y, en esta línea, otro de los asuntos tratados ha sido el efecto que tienen los fármacos contra la diabetes sobre los problemas cardiovasculares, puesto que algunos están demostrando que, además de reducir los niveles de azúcar, son capaces de reducir la mortalidad cardiovascular, según un estudio publicado en el último congreso de la 'American Diabetes Association'.
Por otro lado, la dislipemia, que es una patología relacionada con la alteración en los niveles de lípidos en sangre, se asocia con un incremento de la morbimortalidad y con un mayor avance de la enfermedad renal y, por ello, ha sido otro de los temas abordados durante esta reunión, ya que un alto nivel de colesterol y triglicéridos puede provocar fallos cardiovasculares, que a su vez pueden desembocar en complicaciones renales.
Lo mismo ocurre con la calcificación vascular, que tiene lugar cuando se deposita un exceso de fosfato cálcico en forma de cristales en los vasos sanguíneos y válvulas cardíacas, siendo otro factor de riesgo para ambas enfermedades.