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Las catástrofes climáticas afectaron en 2015 a 400 millones de personas, según Alianza por la Solidaridad

Las catástrofes climáticas afectaron en 2015 a 400 millones de personas, a consecuencia del fenómeno meteorológico 'El Niño, cuyas consecuencias se están agravando y están directamente relacionadas con el cambio climático, según Alianza por la Solidaridad que reclama "acciones urgentes" para paliar los efectos de las crisis humanitarias generadas por el calentamiento.
Por ello, reclama a los participantes en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático (COP22) que se celebra en Marruecos y, "especialmente" al Gobierno de España que hagan una "apuesta decidida" por la limitación de las emisiones que incrementan el calentamiento global.
Así, un informe elaborado por la organización Action Aid, con la que colabora Alianza por la Solidaridad, expone la estrecha relación entre el aumento de los niveles de CO2 en la atmósfera y las sequías de los últimos meses, que han aumentado la inseguridad alimentaria en Centroamérica, Sudamérica, Sudeste asiático y en gran parte de África.
Los expertos de Alianza por la Solidaridad han explicado como han constatado desde 2014 sobre el terreno que la absoluta falta de lluvias dejó sin cosecha a los haitianos mucho antes de la llegada del huracán Matthew en septiembre, un fenómeno cuya intensidad también tiene una relación directa con el aumento de la temperatura de las aguas oceánicas. Matthew arrasó una tierra que encontró reseca y prácticamente deforestada, causando una grave crisis humanitaria que aún afecta a más de un millón de personas.
También en Colombia, Alianza por la Solidaridad asegura que El Niño provocó una fuerte sequía que impidió el desarrollo de las cosechas de café, cacao y otros cultivos de los que también viven millones de personas en el país. Igualmente, señala que en el Sahel africano este mismo 2016 se han batido récords de temperaturas y se ha retrasado la temporada de lluvias.
Mientras, en Senegal, donde Alianza tiene en marcha proyectos de desarrollo sostenible, el inicio de las lluvias se retrasó casi dos meses, hasta finales de junio, y ha terminado antes de finales de octubre y esto afectó a cultivos de arroz, maíz y mijo en un país donde de la agricultura y la ganadería depende la subsistencia del 90 por ciento de la población. Además, cuando ha llovido lo ha hecho en exceso, inundando muchos campos.
En este contexto, destaca que el informe de Action Aid 'Un planeta más caliente, crisis humanitarias' vincula directamente "todos estos desastres" con el cambio climático generado fundamentalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero en los países desarrollados.
Al mismo tiempo, denuncia que de los 100.000 millones de dólares (91.000 millones de euros) anuales que los Gobiernos se comprometieron en la Cumbre del Clima de París a aportar al Fondo Verde, apenas se han desembolsado 9.100 millones de euros de los previstos para que los países en desarrollo se preparen y palíen los efectos del calentamiento global.
Para la organización es "muy grave" que el mundo haya permanecido en silencio durante este año sobre la crisis climática y que, fruto de ello, los organismos humanitarios se enfrenten a un preocupante agujero de financiación de 2.830 millones de euros (3.100 millones de dólares) para poder satisfacer las necesidades de las poblaciones más afectadas.
La portavoz de Alianza por la Solidaridad, Hélène Scotto, ha manifestado que en Marrakech hay oportunidad de dejar "clara" una hoja de ruta para ese desembolso que ya es "impresdincible" para que las comunidades más afectadas resistan los efectos de los desastres climáticos.
"Tras un año de récord de temperaturas, de deshielo en el Ártico y de los niveles de dióxido de carbono muy elevados, gobiernos y empresas siguen sin reaccionar mientras, muchos países han declarado emergencias nacionales en 2016", ha lamentado.
Al mismo tiempo, lamenta que de estos 400 millones de personas afectadas, los más golpeados son mujeres y menores, porque son los que pasan más horas al día caminando para encontrar agua potable, recoger una leña cada vez más alejada de sus hogares o regar pequeñas huertas de subsistencia. La inseguridad alimentaria familiar, además, está aumentando el abandono escolar de las niñas, al mismo ritmo que se incrementan los matrimonios forzosos de menores de edad para rebajar la carga familiar.
Igualmente, señala que las crisis climáticas están obligando a abandonar su territorio a millones de personas, refugiados climáticos a los que se les cierran las puertas de los países desarrollados con vallas y fuertes medidas de seguridad.