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Sufrió acoso por su sobrepeso y en sólo tres años se ha convertido en una modelo de fitness

Sufrió bullying por su sobrepeso y en sólo tres años se ha convertido en una modelo fitnessInstagram

Una estudiante, apodada por sus compañeros de clase "muslos gruesos", consiguió vencer sus miedos y perder 38 kilos. Ahora se ha convertido en una modelo de fitness e influencer en redes sociales. Hace tres años fue diagnosticada con un síndrome por el que comía compulsivamente. Odiaba su cuerpo y todo lo que tenía que ver con él, hasta que decidió cambiar su dieta y adelgazó hasta pesar 50 kilos.

Meghan Gilbert, de 21 años, pesaba cerca de 95 kilos después de desarrollar un trastorno que comenzó durante un crucero. Tenía un índice de masa corporal (IMC) de 34,3, lo que significa que era severamente obesa.
Sus compañeros de clase le hacían comentarios muy hirientes y se burlaban de ella por el tamaño de sus cuádriceps. Pero después de reconocer lo triste que parecía en sus fotografías, Meghan supo que tenía que cambiar drásticamente su dieta y empezar a hacer ejercicio, informa Mirror.
Ahora, en lugar de sentirse avergonzada por sus piernas, trabaja para hacerlas aún más musculosas y fuertes y está empezando a llevar pantalones cortos por primera vez en su vida.
Meghan, modelo e influencer en las redes sociales, dijo: "Me solían llamar muslos gruesos". "Toda su intimidación alimentó mi desorden de comer compulsivamente e hizo que me odiara por lo que veía". "Fue sólo después de ver mis fotografías de los últimos años cuando comencé a darme cuenta de que no estaba feliz y necesitaba cambiar mi estilo de vida".
Meghan tenía sobrepeso cuando era niña, pero cree que desarrolló un trastorno por atracones después de ir en un crucero con comida ilimitada, lo que le llevó a comer seis cuencos de helado de una vez y cuatro comidas de lasaña.
Ella fue diagnosticada con ansiedad y depresión, que fue agravada por la intimidación, lo que la obligaba a quedarse en casa recluida. Meghan dijo: "Yo no tenía amor propio ni amor por mí misma, así que sólo comía y era perezosa porque no sabía qué hacer, apenas salía de mi casa". "Odiaba mi cuerpo y todo lo relacionado con mi apariencia, así que seguí comiendo porque no me importaba".
Se dio cuenta de lo desdichada que era al revisar sus fotos de la escuela secundaria. Ella dijo: "Fue la peor sensación de mi vida, lloré y borré todas las imágenes de mi computadora, rompí el CD con las imágenes y nunca quise volver a verlas".
"A partir de entonces comencé a entender que si me iba a amar, tenía que respetar mi cuerpo y tenerlo en la mejor forma física que pudiera". Meghan se mudó de casa y comenzó a hacer ejercicio todos los días en su parque local antes de progresar a desarrollar sus propios entrenamientos y conseguir un entrenador personal. Finalmente alcanzó un peso de 50 kilos.