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¿Por qué nos gusta tanto besar?

Ejercitamos hasta 30 músculos faciales, quemamos más de dos calorías por minuto. Aumentamos las defensas, generamos endorfinas que reducen el dolor, regeneramos la saliva y desinfectamos la boca
y aún nos seguimos preguntamos qué tendrán los besos. Nos tienen enganchados. Esos nervios de antes, ese arriesgarse y a veces fallar. Siempre dispuestos a repetir. Nacemos enseñados. Los besos son la prueba evidente de que venimos del mono. Es el día del beso, Jueves Santo (cómo han cambiado las cosas). El primero dicen que no se olvida pero no subestime el penúltimo o el último. Ese que no hace falta ni dar para que suene la música.