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Asier llega con una panadería bajo el brazo

El pequeño Asier nació con una panadería bajo el brazo porque la noticia de su nacimiento hace pocas semanas en un albergue para personas sin recursos indujo a un empresario, que prefiere mantenerse en el anonimato, a ceder una casa y un trabajo a sus padres. El anónimo empresario regaló a la pareja, que vivía en la exclusión social, una antigua panadería con una trastienda en la localidad barcelonesa de Manresa donde vivir y que, poco a poco, irán arreglando.

Ni siquiera ellos saben quién es ese empresario que les ha hecho el mejor regalo de sus vidas. Estaban desesperados. El padre, Jordi Cabau, autónomo de la construcción, se quedó sin trabajo cuando Raquel ya estaba embarazada. Fueron a vivir a casa de su padre, pero éste con una pensión de 400 euros no los podía mantener. 
Un día, un asistente social del Banco de Alimentos les habló de la Fundación Rosa Oriol, una entidad fundada por la familia Tous que tiene albergues para gente en situación precaria o personas sin techo. “La residencia no está mal. Todavía nos alojamos ahora en una de las cuatro habitaciones que tiene el piso de la fundación, que dispone también de un comedor común y no tenemos que pagar la comida”, explica Jordi.

“Los problemas los hemos ido solucionando nosotros, no el Gobierno”, ha asegurado Cabau, que después de agotar los recursos que ofrece el sector público tuvieron que acudir a esta fundación privada, donde les empezó a cambiar la suerte. Al tiempo, sor Lucía Caram, la monja que dirige la fundación, les dijo que un empresario se había enterado de su historia y quería ayudarlos.

El empresario tenía una panadería cerrada, el ‘Forn Santa Clara’, con un local detrás en el que se podía reformar una vivienda, y pensaba cedérselos a la pareja para echar una mano a dos personas que lo necesitaban, después de leer una noticia en la que se explicaba la precaria situación de la pareja y el nacimiento de Asier en el albergue.

Ahora trabajan duro para levantar el negocio, arreglar la casa y cuidar de Asier. Saben que ahora sí tienen un futuro y que pan no va a faltar.