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Barcos fantasma, una nueva forma de traficar con seres humanos

En el buque Ezadeen viajaban 450 inmigrantes indocumentados. Fue interceptado a principios de año por la guardia costera italiana. Con bandera de Sierra Leona, propiedad de una naviera libanesa y construido en 1966, es uno de los conocido como barcos fantasma, una nueva forma de traficar con seres humanos. Buques invisibles que transportan como si fueran ganado familias enteras. Suelen ser de clase media acomodadas que huyen de guerras como la de Siria. Su presupuesto es algo mayor que el de los inmigrantes que viajan en barcazas de goma desde el norte de África. Pagan hasta 5.000 euros para salir de sus países, pero en estos buques se multiplican las probabilidades de sobrevivir. Para las mafias el negocio es redondo. Por medio millón de euros compran un viejo buque oxidado sin matrícula, sin nombre, los llenan de inmigrantes captados gracias a las redes sociales y eligen el puerto desde el que zarpar con el sistema de identificación automática desconectado. Una vez en alta mar los traficantes se dan a la fuga después de activar el GPS y los barcos invisibles aparecen en las pantallas de los radares, justo cuando necesitan que los rescaten. En ese momento sólo queda esperar a ver si hay suerte.