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El autoengaño y querer ayudar a otros nos llevan a mentir con frecuencia

El autoengaño y el intento de ayudar a otros son elementos que llevan a una persona a mentir de manera frecuente, según un estudio realizado por psicólogos de la Universidad Duke en carolina del Norte (EEUU).
Los resultados de esta investigación, que tenía como objetivo medir hasta qué punto y bajo qué circunstancias se miente en los distintos aspectos de la vida, han servido de base para el documental '(Des)Honestos', dirigido por Yael Melamed. La investigación, iniciada en 2002 con el proyecto 'The Matrix Experiments', ha sido dirigida por el doctor Dan Ariely, profesor de Psicología y Comportamiento Económico de la Universidad estadounidense.
Las pruebas, a las que se sometieron 40.000 personas, eran sencillas. Los participantes tuvieron que resolver 20 problemas matemáticos simples, pero en un tiempo muy limitado. Después, debían escribir cuántas de las respuestas habían contestado correctamente. Cada acierto valía un dólar, y, para conocer su capacidad de engaño, les indicaron que los resultados pasarían por una destructora de papel antes de que nadie viera el resultado aunque, por supuesto, era mentira y los investigadores los conservaron intactos.
Casi un 70% de los participantes mintió en menor o mayor medida. De las 40.000 personas, sólo 20 dijeron una gran mentira y supusieron un coste total de 400 dólares al proyecto. Sin embargo, 28.000 personas hicieron sólo una pequeña trampa. El coste de todas estas 'mentirijillas' fue de 50.000 dólares.
Según las concusiones Ariely, aunque hay unas pocas personas que mienten a gran escala, hay muchos más "pequeños mentirosos" que acarrean un impacto económico increíblemente alto. El doctor reconoce que el mismo tipo de situaciones se da también en el mundo científico, pero por razones no siempre egoístas sino, muchas veces, en un intento de ayudar a otros o de reforzar resultados que dan por ciertos.
"Básicamente, creo que las presiones para publicar un nuevo estudio, la necesidad de financiación, ayudar al grupo y la reputación son elementos muy presentes en la comunidad científica y son un factor relevante en los retos a que deben enfrentarse los investigadores". "La ética es como la salud. Necesitamos invertir en ella y controlarla, ser conscientes en todo momento de su importancia", ha explicado.