Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El arzobispo de Madrid recalca que ayudará al Papa Francisco a promocionar el evangelio "a todos los hombres"

El arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha afirmado que su voluntad tras ser creado cardenal es ayudar al Papa Francisco en la promoción del evangelio "a todos los hombres" y "ensanchando el corazón para que puedan recibir la buena nueva sin retirar a nadie".
Así lo ha manifestado el arzobispo y nuevo cardenal durante su homilía en la solemne Eucaristía de acción de gracias para celebrar su nombramiento y el del arzobispo de Mérida (Venezuela), cardenal Baltazar Enrique Porras, creado cardenal por el Papa en el mismo Consistorio.
Osoro ha agradecido a los presentes su asistencia a la misa y ha señalado que el "cardenalato no significa una promoción o un honor, ni siquiera una consideración". "Es sencillamente un servicio que exige ampliar la mirada y ensanchar el corazón. Ayudar al Sucesor de Pedro, al Papa Francisco, mirando como el Señor las necesidades de todos los hombres", ha aseverado.
A su juicio, la promoción del evangelio es "el honor y la ayuda que el Papa Francisco le pide en estos momentos" y que ello supone "trasplante de ojos y trasplante de corazón".
"Ayudar a Pedro que es el Papa Francisco a ver con la mirada y con el corazón de Jesús a todos los hombres y ayudarle a vivir su ministerio hasta dar la vida por el Jesucristo", ha insistido Osoro.
En su homilía, ha citado las palabras que el Papa Franscisco transmitió a los nuevos cardenales: "amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen y rueguen por los que los difaman".
"¡Qué tarea más bella! Exigidme el cumplirla, rezad para que lo haga. Como el Papa Francisco nos decía, nuestra época se caracteriza por fuertes cuestionamientos e interrogantes a escala mundial, surgen la exclusión y la polarización como únicas formas posibles de resolver los conflictos. El desconocido, refugiado o emigrante o se convierte en amenaza o le damos el título de desconocido. La fuerza y el secreto de Jesús se esconde en que nos dice siempre que en el corazón de Dios no hay enemigos, Dios tiene hijos y nosotros si acogemos a Dios tenemos hermanos", ha añadido.
Por ello, expone que la palabra de Dios radica en "quitar muros, romper distancias y barreras". "Pedid por mí, para que nunca se cuele en mi vida el virus de la polarización y enemistad en las formas de pensar, sentir, y actuar", ha aseverado.
También ha relatado que el Papa Francisco les transmitió que "la crisis mundial, que afecta a las finanzas y a la economía, pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo".