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De amorosa niñera a fría asesina

La niñera asesina, junto a sus víctimas. Foto: Daily Mailcuatro.com

La niñera asesina de Manhattan aparentaba llevar una vida normal, pero sus familiares y vecinos aseguran que atrevesaba una mala racha: perdió peso, tenía problemas económicos y había estado acudiendo al psiquiatra.

Yoselyn Ortega, la niñera que mató a dos de los niños que cuidaba el pasado martes en el lujoso apartamento en el que vivían en Manhattan (Nueva York, EEUU), aparentaba ser una persona normal, amable y muy religiosa. Según sus vecinos, Yoselyn siempre saludaba con un ' Que Dios te bendiga'.
Pero su vida personal parecía no ser tan estable. Según sus amigos y vecinos, Ortega estaba atravesando una mala racha económica, publica el diario Daily Mail. Además, Ortega fue desahuciada de su apartamento del barrio del Bronx hace escasas semanas y tuvo que irse a vivir con su hermana a Harlem.
"En el edificio, todo el mundo comentaba que no parecía estar bien", asegura su vecino Rubén Rivas. Otros aseguran que " no parecía ella últimamente", se quejaba de cansancio y estaba permanentamente nerviosa. Una de las mejores amigas de Ortega asegura que ésta le había pedido que rezase para que una mujer "que le debía mucho dinero" se lo pagase, después de haberse visto obligada a vender parte de sus joyas y sus maquillajes para obtener un dinero extra.
E, incluso, comentan que Yoselyn podría haber visitado a un psiquiatra en las últimas semanas. "Ésta no es la Yoselyn que conocemos", aseguró su hermana Mylades. "Perdió un montón de peso, parecía estar enferma, como si tuviera problemas... Envejeció siete años en unos meses".
Sin embargo, todos coinciden en que la relación con la familia de los niños era muy buena. Los Krim la habían acogido con los brazos abiertos y "siempre hacían cosas que eran estupendas para ella", asegura un familiar. De hecho, los amigos de Ortega comentan cómo ésta les había dicho lo contenta que estaba por hacer horas extra para ayudar a la madre de los niños.

"Ella los adoraba", asegura María Lajara, amiga de la asesina. "Quería mucho a los niños, los llevaba al parque, y decía que la madre era una muy buena persona". Y ellos también se portaban bien con Yoselyn: Le regalaron un billete de avión para que fuera a visitar a su familia a República Dominicana e, incluso, en otra ocasión, viajaron con ella al país.

"No podemos entender qué le ha pasado en la cabeza", asegura su familia.