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Las propiedades del ajo que están probadas científicamente

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El ajo es considerado por los nutricionistas como un superalimento, rico en vitamina C, vitamina B6, manganeso y bajo en calorías. Tiene un compuesto de azufre, llamado alicina, responsable de los beneficios que aporta a la salud que solo se libera si se machaca o mastica crudo. Las civilizaciones antiguas lo incluyeron en sus dietas y los griegos se lo daban a los atletas para aumentar su rendimiento físico.

El ajo, que crece en muchas partes del mundo e indispensable en la cocina española, es una planta perteneciente a la familia Allium (cebolla) vinculada estrechamente a esta y a sus variedades, los chalotes y los puerros.
Es muy usado por su olor y sabor fuerte. La alicina es responsable de ese olor característico que gusta a muchos y detestan otros. 
Esta sustancia se libera cuando el ajo viene machado o masticado y es la responsable de los efectos beneficiosos.
La alicina recorre el cuerpo a través del aparato digestivo mejorando el funcionamiento del corazón, aumentando el rendimiento físico y protegiendo contra las subidas de tensión y el envejecimiento.
Los científicos explican que las dosis elevadas de suplementos de ajo o el consumo de ajo fresco aumentan las enzimas antioxidantes del ser humano y reduce considerablemente el estrés oxidativo en personas con hipertensión.
Esta combinación actúa sobre la reducción del colesterol y la presión sanguínea, además de ayudar a prevenir el Alzheimer, los derrames cerebrales y la demencia senil.
El ajo puede reducir los resfriados comunes, su intensidad así como la duración media, según un estudio. Una dosis diaria elevada de ajo, 2,56 gramos diarios puede reducir en un 61 % el número de días de enfermedad por resfriado o gripe.
Un experimento realizado en ratones reveló que se puede reducir la falta de densidad ósea al aumentar el estrógeno.
En la Antigua Grecia se vinculaba el consumo de ajo al aumento de las capacidades físicas y se le administraba a los esclavos y a los atletas.
Las personas con enfermedades cardíacas que ingirieron aceite de ajo durante seis semanas presentaron una reducción del 12 % en el máximo de la frecuencia cardíaca y una mejora de su capacidad deportiva.
Los expertos recomiendan una dosis mínima eficaz para lograr efectos terapéuticos es la ingesta de un diente de ajo con las comidas, 2 o 3 veces al día.