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"Vi que se metía las manos en los bolsillos y pensé que iba a sacar algo", así justifica el portero el brutal puñetazo

Hristo, 40 años, búlgaro, casado, con dos hijos y aficionado al boxeo. Es el autor del puñetazo que ha dejado en coma a Andrés y en su declaración ha tenido que explicar por qué hizo ésto. Ha usado el miedo a un arma como justificación. "Vi que se metía las manos en los bolsillos y pensé que iba a sacar algo, así que le golpeé con el antebrazo, aunque no recuerdo dónde le di." Ese día no estaba trabajando pero se había ido de comida con sus compañeros. Al llegar al local vio que había jaleo, y entonces decidió seguir unos doscientos metros a Andrés y a sus amigos. "Fue una tontería. La agresión no fue intencionada, ni premeditada." Y cuando le preguntan por qué se marcharon sin ayudar dice que no fue consciente de la gravedad. "Me asusté, me fui solo y me presenté voluntariamente en comisaría. Pido perdón al chico y a su familia y espero que se recupere pronto." Explicaciones que no han convencido ni a la jueza, que lo ha mandado a prisión, ni a la familia. Además hoy hemos sabido, que los tres porteros implicados trabajaban de día en un centro educativo de menores; en contacto directo con chavales. Fueron despedidos el lunes de forma fulminante aunque el gobierno murciano ha pedido explicaciones al centro sobre cómo selecciona a sus trabajadores.