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WWF y Traffic denuncian que el tráfico ilegal de tigres sigue aumentando y acusa al "eje" Laos, Vietnam y Tailandia

Las ONG WWF y Traffic han publicado un informe en el que denuncian que el tráfico ilegal de tigres a través de Asia "no ha disminuido", y destacan que los datos demuestran que se han confiscado partes equivalentes a un mínimo de 1.755 entre 2000 y 2015, es decir, a una media de más de dos animales por semana.
El informe 'Reducido a piel y huesos' ha sido presentado en plena Cumbre sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Salvajes (CITES) que se celebra en Johannesburgo hasta el 5 de octubre e indica que desde el año 2000 se han registrado 801 decomisos de tigres y productos de tigres en Asia.
En la actualidad hay 3.900 tigres en su hábitat natural y el informe concluye que "es evidente" que el aumento de animales decomisados proviene de operaciones de centros de cría en cautividad, ya que al menos el 30 por ciento de los tigres decomisados entre 2012 y 2015 fueron criados en cautividad y se piensa que el aumento está directamente relacionado con el aumento de los criaderos de tigres.
Aunque el mayor número de incautaciones ha sido comunicado por India, estas ONG aseguran que hay pruebas de que los traficantes siguen explotando una ruta comercial previamente identificada, que se extiende de Tailandia a Vietnam atravesando Laos; tres países donde el número de centros de cría de tigres ha aumentado.
El director ejecutivo de Traffic, Steven Broad, ha destacado que es una "clara evidencia" de que el comercio ilegal de tigres, sus partes y productos, "persiste y es una grave preocupación" para la conservación.
"A pesar de reiterados compromisos del gobierno de cerrar los centros de cría de tigres en Asia, estas instalaciones están floreciendo y son un factor creciente que impulsa el comercio ilegal", ha advertido.
En Johannesburgo se reúnen representantes de más de 180 países y las organizaciones demandarán que los países de los centros de cría de tigres, entre ellos China, Vietnam, Tailandia y Laos, se comprometan con un calendario claro para eliminar de forma progresiva estas instalaciones.
Laos anunció la semana pasada que discutirá la forma para eliminar sus centros de cría después de que el país fuera señalado por CITES por su falta de regulación y control del comercio de vida silvestre. También Tailandia ha tomado medidas importantes contra el infame Templo del Tigre y se comprometió a investigar todas las instalaciones de cría de tigres.
En este sentido, el jefe de la delegación de WWF en CITES, Ginette Hemley, ha denunciado que "las redes criminales" están traficando "cada vez más" con tigres criados en cautividad "por toda Asia" y están socavando los esfuerzos de aplicación de la ley e impulsando la demanda.
"Los países del área de distribución del tigre deben cerrar rápidamente sus centros de cría, de lo contrario, el futuro los tigres salvajes se verán reducidos a piel y huesos", ha advertido Hemley que celebra las medidas en la dirección correcta anunciadas por Laos y Tailandia, pero les recuerda que "deben actuar ahora", mientras que otros países deberán seguir, "rápidamente, el mismo camino" que no es otro sino cerrar "todos" los centros de cría de tigres.
El documento subraya también un "aparente" aumento en las incautaciones de tigres vivos, en particular en Tailandia y Vietnam, con 17 animales incautados entre 2000-2004 y 186 animales en los últimos cuatro años. Sin embargo, las ONG opinan que este aumento de las incautaciones de animales vivos está directamente relacionado con el aumento de los centros de cría de tigres.
En concreto, el documento señala a Vietnam como un "punto sobresaliente del tráfico" en incautaciones recientes y recuerda que este país está siendo mirado "con lupa" en esta conferencia de CITES por su falta de progreso en la lucha contra el comercio ilegal de cuernos de rinoceronte, marfil y tigres.
En este contexto, señalan que para combatir la caza furtiva de tigres, India pide a otros gobiernos en la COP17 de CITES que compartan pruebas fotográficas de pieles de tigre decomisadas para compararlas con la base de datos de imágenes de tigres salvajes provenientes de cámaras-trampa.
El patrón de rayas de cada tigre es singular, al igual que las huellas dactilares de una persona, por lo que esto ayudaría a los organismos de aplicación de la ley y a los biólogos especialistas en tigres a identificar los tigres víctimas de la caza furtiva y rastrear su origen.
Durante décadas ha existido una prohibición internacional sobre el comercio de tigres y sus productos, sin embargo, la caza furtiva para el comercio ilegal sigue siendo la mayor amenaza directa para su supervivencia.
"Las decisiones críticas no se pueden aplazar hasta la próxima reunión de CITES dentro de tres años o corremos el riesgo de socavar los recientes avances importantes en la conservación del tigre", ha concluido Hemley, de WWF.