Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Condena de 2 años a un hombre que obligó a su mujer a un examen ginecológico

El Tribunal Supremo ha confirmado una condena de un año y 11 meses de prisión para un hombre acusado de maltrato habitual en el ámbito familiar y que intentó obligar a su mujer, de nacionalidad africana, a someterse a una exploración ginecológica, además de agredirla en varias ocasiones.

La resolución confirma la tomada por la Audiencia Provincial de Barcelona por delitos de lesiones en el ámbito familiar y violencia habitual y refleja que el acusado sometió a su esposa a constantes "humillaciones y vejaciones" desde el inicio de su matrimonio y que "controlaba y afeaba sus amistades" y le prohibía hablar en su idioma natal con personas de su misma raza.
El condenado la forzó, además, además a practicarse una revisión en el ginecólogo en contra de su voluntad. La mujer entró sola en la consulta y explicó a la doctora que no necesitaba explorarse lo que provocó el enfado de su marido que irrumpió en el ambulatorio para intentar que se realizase la revisión "por las buenas o por las malas".
El tribunal de instancia no pudo probar que su intención fuera la de menoscabar la integridad física de su esposa y le absolvió por este suceso. Tampoco obtuvo suficientes pruebas de que intentara, en otra ocasión, retener a la mujer en su casa ocultando las llaves.
La resolución señala que, a pesar de que el tribunal no tomó en cuenta estos dos sucesos a la hora de dictar su condena, sí los incluyó en el contexto y que conforman "ese estado permanente de violencia y dominación al que el acusado sometió a su esposa desde que comenzó su vida en común".
"Ese clima de violencia soterrada, de humillación y vejación, de sometimiento físico y emocional, afectó a su integridad física y moral, a su dignidad y al desarrollo de su personalidad y de su vida en los distintos ámbitos de relación que el acusado pretendió controlar", dice el alto tribunal.