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Una anciana deja su herencia a los escolares de su pueblo natal

Virginia Pérez Buendía, de 86 años, no tenía familiares ni amigos. Nadie la echó de menos cuando falleció hasta tres semanas después de su muerte. La anciana tenía una fortuna de casi diez millones de euros. El 25 de enero, los vecinos de su pueblo natal Valverde de Júcar, en Cuenca, se congregaron en la Casa de la Cultura para escuchar su testamento. Todo lo dejaba repartido entre 100 escolares y otros 80 jóvenes de Valverde que cursan carreras fuera. Si imperio comenzó en una harinera y fue extendiéndose a tiendas, fincas y acciones. Pero su forma de vida nada tenía que ver con su riqueza. Dicen que no gastaba ni un céntimo. Ahora ya sabemos para quienes lo estaba guardando.