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Sólo la mitad de los linfomas no Hodgkin son todavía curables, según los dermatólogos

Cada año se diagnostican unos 6.000 casos de linfoma en España y, aunque existen más de 40 tipos diferentes, se estima que sólo la mitad de estos tumores de la variante no Hodgkin son curables, según asegura la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) con motivo del Día Mundial que se celebra este jueves, 15 de septiembre.
Este cáncer afecta al sistema linfático y se puede clasificar en dos categorías: Hodgkin y no Hodgkin (que a su vez hay de célula B o células T). Los linfomas cutáneos primarios constituyen el segundo grupo más frecuente de linfomas no Hodgkin extraganglionares, después de los linfomas gastrointestinales, con una incidencia estimada de 0,4 a 1 casos por cada 100.000 habitantes, aunque su incidencia se ha ido incrementando en los últimos años.
La mayoría, entre el 75 y 80 por ciento de estos tumores, son linfomas cutáneos primarios de células T (LCCT), un grupo de entidades raras que no se incluyen sistemáticamente en los registros de cáncer y cuyo abordaje no es el clásico del resto de linfomas", ha reconocido Jaime Villar, miembro de la AEDV, que aclara que al existir células linfoides en diversos órganos puede afectar al pulmón o la médula ósea.
La forma más frecuente de estos linfomas es la micosis fungoide, que supone más de la mitad de todos los linfomas de células T. Se caracteriza por un curso generalmente indolente y suele afectar a varones alrededor de los 60 años. Las manifestaciones clínicas pueden ser muy polimorfas aunque solo se han individualizado algunas variantes por su distinta significación pronóstica.
El segundo grupo en frecuencia está constituido por los trastornos linfoproliferativos CD30+, que también tienen un pronóstico favorable. El resto de subtipos supone un grupo muy heterogéneo en cuanto a manifestaciones clínicas y pronóstico.
UN MAYOR CONOCIMIENTO FAVORECE SU DETECCIÓN PRECOZ
El especialista insiste en que un mayor conocimiento de estos procesos ha favorecido un reconocimiento más precoz que está apoyado en las técnicas de inmunohistoquímica y biología molecular. No obstante, la correlación clínica resulta esencial para llegar a un diagnóstico definitivo.
"Lo mejor es el diagnóstico precoz y acudir al especialista ante cualquier duda, ya que puede afectar a cualquier persona: desde niños a adultos, independientemente del sexo", explica la AEDV.
El tratamiento de los linfomas cutáneos se basa en la foroterapia, retinoides sistémicos, cirugía, radioterapia y, en ocasiones, observación clínica cuando la entidad tiene buen pronóstico. Así, en los últimos años la experiencia obtenida con la fotoaferesis 'extra corpórea' y con los fármacos biológicos ha mejorado las alternativas terapéuticas de algunos casos concretos de linfomas de piel.