Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El libro 'El hombre de la ilusión' repasa la vida de Sebastián Gayá, uno de los iniciadores de Cursillos de Cristiandad

El periodista José Antonio Méndez repasa en el libro 'El hombre de la ilusión' (BAC), la figura "entusiasta" en el anuncio del Evangelio, "coherente y humilde" de uno de los iniciadores del movimiento de Cursillos de Cristiandad, reconocidos por la Santa Sede, que comenzaron a gestarse en España entre 1940 y 1949 y cuyo objetivo era y sigue siendo hacer un primer anuncio del Evangelio.
"Hoy es plenamente actual porque es un movimiento de primera evangelización, se lleva a cabo el primer anuncio del Evangelio, desde el magisterio de la Iglesia y el testimonio personal de quienes imparten el cursillo, en su mayoría laicos", ha explicado Méndez a Europa Press, al tiempo que ha añadido que cada vez están "más desbordados" porque hay mucha gente que no conoce a Jesucristo.
Además, la publicación de esta biografía novelada, que se presenta este martes 20 de diciembre a las 20,00 horas en el Colegio La Salle Maravillas de Madrid, se enmarca dentro de los actos preparatorios para la apertura de la causa de canonización de Sebastián Gayá, que prevén "muy próxima". En 2017 se cumplirán diez años de su fallecimiento.
De esta forma, 'El hombre de la ilusión' da a conocer la figura de este sacerdote que imprimió "identidad y espiritualidad" al Movimiento Cursillos de Cristiandad, que fue "absolutamente renovador" en aquella época, según explica el autor. Gayá fue uno de sus iniciadores, junto a Eduardo Bonín y al entonces obispo de Mallorca, Juan Hervás.
En enero de 1949 se celebró el primer Cursillo de Cristiandad en el monasterio de San Honorato de Mallorca. Sólo en ese año se celebraron 20 cursillos y en cinco años se llegó al centenar. En la actualidad, millones de personas en todo el mundo han pasado por estos cursillos que suelen tener una duración de tres días y en los que se da a conocer la figura de Jesucristo.
Para Méndez, las tres características que más "impresionan" de Sebastián Gayá son: su entusiasmo de anunciar el Evangelio; su coherencia, ya que quería "cristianos auténticos, no aburguesados", y que la fe no se "diluyera en la mera costumbre ni fuera instrumentalizada a favor del nacional catolicismo"; y su humildad, porque "renunció a todo protagonismo".
En este sentido, el autor apunta que Gayá sufrió mucho incluso dentro de la propia Iglesia y del movimiento porque su personalidad "arrolladora y vibrante" suscitó envidias, hasta el punto de que en 1956 fue desposeído de sus cargos y tuvo que abandonar Mallorca para trasladarse a Madrid. Ahora, 60 años después, el secretariado de Cursillos de Cristiandad de Madrid abre la causa de canonización de Gayá.
Sebastián Gayá Riera (1913-2007) fue hijo de una familia de emigrantes mallorquines, vivió su infancia y juventud en medio de numerosas penalidades, y forjó su vocación sacerdotal en la España de la Segunda República. Tras la Guerra Civil y la implantación del nacional catolicismo, Gayá comprendió la urgencia de renovar la fe de los seglares, que estaba quedando encallada en una mera costumbre cultural.
Por ello, lideró un grupo de laicos y sacerdotes, con los que creó los Cursillos de Cristiandad, de los que nacerían otras realidades como la Renovación Carismática o el Camino Neocatecumental. En 2005 recibió de san Juan Pablo II el título de Prelado de Honor de Su Santidad por su contribución a la nueva evangelización.