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La SEMG fomenta el autocuidado frente a un modelo de salud "paternalista"

El aumento de enfermedades crónicas y el envejecimiento de la población han propiciado un cambio de paradigma, en el que la autorresponsabilidad de los individuos y las comunidades ha cobrado especial importancia, tanto que la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) ha querido subrayar la fuerza que ha cobrado el autocuidado frente a un modelo de salud "paternalista" que se ha mantenido durante "mucho tiempo".
"Además del derecho a la salud, las personas tienen el deber de prevenir la enfermedad y mejorar su salud utilizando los medios que tienen a su alcance", convirtiéndose así en un agente activo que participa de forma directa en el cuidado de su propia salud, han concretado.
El autocuidado es entendido como todas las actividades realizadas por el propio paciente, sin asistencia de profesionales sanitarios, encaminadas a ejercer un control sobre su salud o enfermedad y así conseguir mejor calidad de vida, una práctica que deben fomentar los propios sanitarios mediante actividades de educación para la salud, sensibilizando e informando a los pacientes sobre prácticas de vida sana, manejo y control de sus enfermedades.
Un ejemplo de autocuidado es la prevención de la sobreexplotación solar que, según ha explicado la doctora de la SEMG, María Sanz Almazán, es la causa principal del cáncer de piel y del fotoenvejecimiento. "Las personas deben ser responsables del cuidado de su piel siguiendo una serie de consejos sobre fotoprotección como, por ejemplo, evitar la exposición solar en las horas centrales del día (entre las 12.00 y las 17.00 horas los rayos inciden perpendicularmente dañando más la piel)", ha destacado.
EVITAR QUEMADURAS SOLARES
En este sentido, desde SEMG han recomendado utilizar tanto filtros físicos (sombrilla, ropa adecuada, sombrero o gorra, gafas de sol), capaces de filtrar un gran porcentaje de la radiación, como filtros químicos (cremas fotoprotectoras), para así evitar quemaduras solares.
Estas cremas deben tener un factor de protección mínimo de 30 y adaptarse al fototipo de piel de cada persona, además de aplicarse 30 minutos antes de la exposición al sol, en todas las áreas descubiertas, con cantidad suficiente, y repetir la aplicación con la frecuencia recomendada en cada producto y después de salir del agua.
En cuanto a los niños, estos son un grupo de población en los que se deben extremar las medidas de protección solar, "siendo lo más adecuado el uso de filtros físicos; los niños menores de 6 meses no deben ser expuestos al sol en ningún caso", ha concluido la doctora Sanz.