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Romano insiste en que no va a perdonar lo ocurrido tras una condena errónea

Romano salía el jueves de la cárcel de Palma más enfadado que contento, con declaraciones en las que aseguraba que no va a perdonar lo que le han hecho durante este tiempo por una condena errónea. 
Tres días después ha comparecido ante los medios de comunicación en una iglesia de Palma donde el párroco le dio cobijo ya que no tenía donde ir. Allí se ha mostrado más tranquilo, aunque mantiene el mismo mensaje. 
Romano trabajaba de camarero en Málaga hace 12 años cuando fue encarcelado por tres violaciones. Una prueba de ADN le exculpa de una de ellas. Ha decidido quedarse en España hasta que la justicia le reconozca la inocencia total. 
Durante estos 12 años ha rechazado atenuar su pena reconociéndose culpable. Eso le ha martirizado. Romano ha encontrado el apoyo de la gente durante los pocos días que lleva en libertad. Ánimos es lo que dice que le ayuda a seguir adelante y demostrar que es inocente. 
Entró en la cárcel con 30 años y va a cumplir 43. Ahora no sabe ni cómo funciona un teléfono móvil. Firme con ayuda de antidepresivos y el apoyo popular buscará trabajo en Mallorca. Su obsesión, ha dicho, será limpiar su nombre.