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Adolescente de 12 años se suicida harta del ciberacoso de un grupo de compañeras

Rebecca Ann Sedwick, de doce años, se suicida harta del ciberacoso de sus compañerasInfomativos Telecinco

El ciberacoso se ha cobrado una nueva víctima. Se trata de la joven estadounidense de 12 años, Rebecca Ann Sedwick. La presión, los insultos y los mensajes incitándola al suicidio le han llevado a quitarse la vida saltando al vacío desde las instalaciones abandonadas de una vieja cementera en la localidad de Lakeland, en Florida. La policía investiga ahora los móviles y ordenadores de 15 chicas adolescentes que durante los últimos meses le estaban haciendo la vida imposible a pesar de que se había cambiado de colegio para alejarse de ellas.

La vida de Rebecca transcurría como la cualquier adolescente norteamericana hasta llegar a escuela primaria de Crystal Lake. Fue en ese momento, hace un año, cuando todo comenzó a torcerse y se inició el infierno en el que se convirtió la vida de la joven Rebeca. Allí, un grupo de quince compañeras comenzaron a acosarle a través de las redes sociales.
En su móvil o en su muro de Facebook, saltaban mensajes de sus compañeras en los que podía leer cosas como "eres fea" o  ¿por qué sigues viva?. La crueldad no tenía límites y en algunos momentos se anticiparon a lo que pasaría más tarde llegando a exigirle de forma despectiva: "Suicídate".
La creciente presión sobre Rebecca llevó a su madre, Tricia Norman a ponerse en contacto con la dirección del centro escolar para tratar de poner fin a ciberacoso que sufría su hija. En paralelo, la sra, Norman trató por todos los medios de convencer a Rebecca de que era una adolescente especial a pesar de su baja autoestima.
"Cuando estaba siendo acusada por sus compañeras de colegio, Rebecca, solía llegar a casa todos los días con comentarios negativos sobre ella. Asegurando que no valía nada, que era fea o tonta"  aseguraba la sra. Norman. "Y yo le dije: Cielo, ¿por qué piensas así? Eres la persona más hermosa e inteligente que conozco".
La situación empeoró un día cuando Tricia se encontró a su hija con cortes en las muñecas. Fue el primer aviso. Se había autolesionado infringiéndose varios cortes con una cuchilla en los brazos por lo que tuvo que ser hospitalizada. A raíz de aquel apisodio presentó dos denuncias contre el centro escolar para detener la pesadilla de los insultos y las amenazas a Rebecca a través de las redes sociales.
A pesar de todos estos intentos Tricia optó por sacar a Rebecca de Crystal Lake y traslada a su hija a otro centro, la Academia Lawton. Tristemento, los mensajes y los insultos continuaron. Avisada por la familia, la policía revisó el móvil de Rebecca y comprobó como los mesajes de acoso seguían llegando a su dispositivo.
Angustiada ante un acoso que no terminaba, Rebecca no volvió a casa el lunes después de sus clases. De hecho, ese día no fue ni al colegio. La policía recibió la llamada de su familia alertada por su ausencia. Tras una tensa búsqueda, su cuepo fue localizado en el suelo de una antigua cementera a escasos kilómetros de su casa. No había ido a la academia y los sistemas informáticos no había alertado de su falta.
Su cuerpo sin vida está pendiente ahora de los resultados de la autopsia que le ha sido practicada pero la policía ya investiga los dispositivos móviles de 15 chicas compañeras de colegio a las que considera sospechosas de haber contribuido en diferentes grado de la muerte de Rebecca Ann Sedwick. Pretenden aprovecharse de un reciente cambio normativo que regula el ciberacoso como delito. Los padres de las menores están colaborando con las autoridades para esclarecer el caso.
Apenas unas horas antes de suicidarse, Rebecca, mandó un mensaje a Judd un chaval de 12 años de Carolina del Norte con el que se relacionaba a traves de las redes sociales en el que le anuncia de alguna forma sus trágicos planes: "Voy a saltar, no aguanto más".