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La vida de las presuntas asesinas de Isabel Carrasco en la cárcel

En su declaración Triana asegura, según algunas fuentes, que no estaba con su madre su madre cuando disparó a la presidenta de la Diputación, sino en una plaza cercana. Por eso, no sabía que en el bolso que le entregaba su madre había un arma. "A mí, mamá me dio un bolso y no tenía ni idea de lo que había ahí dentro". A punto de entrar en los pasillos de la prisión, Triana se derrumba. "¿Y ahora qué. No salgo de aquí en la vida?" Eso es lo que le han oído decir. Según Leonnoticas.com mientras, la hija grita destrozada en su celda "¿Mámá, dónde estás?" continuamente, Montserrat parece más conforme con su nueva vida. El mismo diario asegura que lo primero que dijo Montserrat al entrar en su celda fue "pues no se está tan mal". Su vida se reduce ahora a una celda compartida de nueve metros cuadrados. Tiene dos literas, dos escritorios, espacios para ropa y enseres, un lavabo, una ducha y un inodoro. Todo abierto, sin puertas, sin intimidad. Ahora, separadas madre e hija, algo a lo que no están acostumbradas, tendrán que adaptarse a la vida en la cárcel.