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El Papa pide que la sociedad no se olvide los enfermos de Alzheimer

El Papa ha pedido que la sociedad no se olvide los enfermos de Alzheimer y ha solicitado a los cristianos que sean misericordiosos y tiernos con ellos, durante la audiencia general de este miércoles que ha presidido en la plaza de San Pedro.
Con motivo de la Jornada Mundial del Alzheimer que se celebra este miércoles 21 de octubre en todo el mundo con el lema 'Acuérdate de mí', Francisco ha invitado a los fieles a "acordarse con la solicitud de María y con la ternura de Jesús misericordioso, de los que están afectados por esta enfermedad, y por sus familiares para hacer sentir nuestra cercanía".
"Oremos también por las personas que se encuentran junto a los enfermos, sabiendo captar sus necesidades, también aquellas más imperceptibles, porque son vistos con ojos llenos de amor", ha añadido.
Durante la catequesis, el Pontífice ha reflexionado sobre la misericordia divina y ha recordado que "Dios ama con un amor tan grande que parece imposible". En este sentido, ha señalado que "toda la historia de la salvación es una historia de misericordia, que alcanza su culmen en la donación de Jesús en la cruz".
Francisco ha manifestado que para alcanzar la perfección "Jesús no pide cantidad, sino ser signo, canal, testimonio de su misericordia". Por eso, ha señalado que los santos "han encarnado el amor de Dios que les desbordaba en múltiples formas de caridad en favor de los necesitados".
"El Evangelio nos da dos pautas para ello: perdonar y dar. Jesús no busca alterar el curso de la justicia humana, pero manifiesta que en la comunidad cristiana hay que suspender juicios y condenas", ha explicado.
Asimismo, ha reconocido que "el perdón es manifestación de la gratuidad del amor de Dios, que nunca da a un hijo por perdido". "No podemos ponernos por encima del otro. Al contrario, debemos llamarlo continuamente a la conversión porque dentro del mismo modo, Jesús nos enseña que su voluntad de darse está muy por encima de nuestras expectativas y no depende de nuestros méritos, sino que la capacidad de acoger su amor, crece en la medida que nos damos a los demás: más amamos, más lleno de Dios estará nuestro corazón", ha concluido