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El Papa reivindica a las madres como "antídoto contra el egoísmo" y alerta del "cáncer" de la "orfandad espiritual"

El Papa ha reivindicado a las madres como el "antídoto" frente al egoísmo y al individualismo y ha alertado contra la "orfanandad espiritual" que ha definido como "un cáncer que silenciosamente corroe y degrada el alma".
Francisco ha realizado estas consideraciones durante la homilía de la misa que ha celebrado este primer día del año, cuando la Iglesia celebra la 50 Jornada Mundial de la Paz que abre el año 2017 bajo el lema 'La no violencia: un estilo de política para la paz'.
Se trata de un mensaje en el que el Papa ha expresado sus deseos de paz para todos los pueblos y para las naciones del mundo y que marcará la línea diplomática de la Santa Sede durante todo el año que viene.
El Papa ha dedicado la misa con la que se inaugura el 2017 a la figura de la Virgen María de la que ha destacado su capacidad para "custodiar los albores de la primera comunidad cristiana". En este sentido, ha destacado que "aprendió a ser madre de una multitud" a la que se ha acercado "para sembrar esperanza". "Tantas devociones, tantos santuarios y capillas en los lugares más recónditos, tantas imágenes esparcidas por las casas, nos recuerdan esta gran verdad", ha dicho.
Durante la homilía, el Pontífice argentino ha advertido de la "apatía" y "frialdad" que reinaría en una sociedad sin madres porque estaría dominada por el "cálculo y la especulación" sin dejar cabida a la piedad. "He aprendido mucho de esas madres que teniendo a sus hijos presos, o postrados en la cama de un hospital, o sometidos por la esclavitud de la droga, con frio o calor, lluvia o sequía, no se dan por vencidas y siguen peleando para darles a ellos lo mejor. O esas madres que en los campos de refugiados, o incluso en medio de la guerra, logran abrazar y sostener sin desfallecer el sufrimiento de sus hijos", ha expresado.
Francisco ha centrado su mensaje en la figura de María, la madre de Dios, que ha comparado con todas aquellas madres que hoy en día "dejan literalmente la vida para que ninguno de sus hijos se pierda". El Papa ha reflexionado sobre el concepto de "pertenencia" del hombre a una familia, a un pueblo, a una tierra o a Dios. De este modo, ha alertado del peligro de que la "orfandad" se instale "en el corazón narcisista que sólo sabe mirarse a sí mismo y a los propios intereses". Para el Papa, esto es peligroso sobre todo cuando "crece", cuando el hombre olvida de "que la vida ha sido un regalo _que se la debe a otros_ y que está invitado a compartirla en esta casa común".
"Así nos vamos degradando ya que, entonces, nadie nos pertenece y no pertenecemos a nadie: degrado la tierra, porque no me pertenece, degrado a los otros, porque no me pertenecen, degrado a Dios porque no le pertenezco, y finalmente termina degradándonos a nosotros mismos porque nos olvidamos quiénes somos, qué "apellido" divino tenemos", ha dicho.
El Papa ha querido aprovechar la primera celebración litúrgica del año para lanzar un mensaje de fraternidad ante la pérdida de los lazos que unen, típica de la actual cultura "fragmentada y dividida", que provoca un "gran vacío y soledad". Para el Pontífice, la falta de contacto físico va "cauterizando los corazones, haciéndoles perder la capacidad de la ternura y del asombro, de la piedad y de la compasión".
De este modo, ha subrayado la importancia de sentirse parte de un pueblo, "de saber que solamente dentro de una comunidad, de una familia, las personas pueden encontrar el calor que les permita aprender a crecer humanamente y no como meros objetos invitados a consumir y ser consumidos. "Celebrar la fiesta de la Santa Madre de Dios nos recuerda que no somos mercancía intercambiable o terminales receptoras de información", ha concluido.
La primera misa del Papa en el año 2017 ha comenzado a las 10.00 horas en la basílica de San Pedro del Vaticano, cuyas zonas adyacentes muestran una fuerte presencia policial.