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El Papa reclama cárceles menos "saturadas" que faciliten la reinserción social

El Papa ha reclamado que las cárceles no estén demasiado "saturadas" y que faciliten la reinserción social de los presos una vez hayan cumplido la condena, tras los hechos registrados en la cárcel de Manaus, en el Estado de Amazonas (Brasil), donde 60 personas murieron tras los enfrentamientos entre bandas rivales.
"Renuevo el llamamiento para que los institutos penitenciarios sean lugares de reeducación y de reinserción social y que aseguren que las condiciones de vida de los detenidos sean dignas de las personas", ha asegurado el Papa.
Francisco, que ha hecho estas consideraciones tras la catequesis de la audiencia general que ha celebrado este miércoles en el Aula Pablo VI del Vaticano, se ha referido a la tragedia de la cárcel de Brasil que ha definido de "noticia dramática". "Expreso dolor y preocupación por lo acaecido e invito a rezar por los difuntos, sus familiares, por los detenidos de la cárcel y por todos los que allí trabajan", ha señalado.
Además, ha extendido su petición a todos los detenidos en el mundo para que las cárceles sean un lugar para la reinserción y que no estén superpobladas.
Durante la catequesis el Papa ha reflexionado sobre la esperanza cristiana y ha explicado que para hablar de esperanza con quien "está desesperado", se necesita "compartir su desesperación". "Para secar una lágrima del rostro de quien sufre, es necesario unir a su llanto el nuestro. Solo así, nuestras palabras pueden ser realmente capaces de dar un poco de esperanza", ha comentado.
El obispo de Roma ha comentado la liturgia del día, en concreto, el pasaje del profeta Jeremías, en el cual habla de la figura de Raquel, una mujer que habla de la esperanza vivida en el llanto. Para el Pontífice argentino, en estos versículos se ve el rechazo de Raquel que no quiere ser consolada por la pérdida de sus hijos.
"Este rechazo expresa la profundidad de su dolor y la amargura de su llanto --ha explicado--. Ante la tragedia de la pérdida de sus hijos, una madre no puede aceptar palabras o gestos de consolación, que son siempre inadecuados, nunca capaces de aliviar el dolor de una herida que no puede y no quiere ser cicatrizada. Se trata de un dolor proporcional al amor", ha agregado.