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Ortega Cano: Sólo "me mojé" los labios con cava

El extorero José Ortega Cano ha insistido en que no bebió alcohol antes del accidente de tráfico mortal ocurrido en mayo de 2011 por el que perdió la vida Carlos Parra, subrayando que únicamente se tomó dos refrescos y "se mojó" los labios con una copa de cava que le ofrecieron en un establecimiento hostelero, todo ello pese a que la prueba de alcoholemia arrojó un resultado de 1,26 de gramos de alcohol por litro en sangre. Este martes ha comenzado el juicio contra el diestro para el que se pide un pena de prisión de cuatro años de cárcel por homicidio imprudente.

Durante su declaración en el juicio que se ha iniciado este martes en el Juzgado de lo Penal número 6 de Sevilla, el exmatador de toros ha asegurado que los médicos, debido a sus problemas de corazón, "le han prohibido totalmente tomar alcohol" y por ello para él el alcohol "es un veneno". "Si quiero morirme no tengo más que tomar alcohol", ha afirmado, agregando incluso que no toma cerveza porque "le sienta muy mal y le da gases en la barriga".
Según su relato, el día del accidente respetó "todas" las normas de tráfico y la velocidad permitida, añadiendo que "tiene memorizado todo lo que pasó" hasta "segundos antes" del accidente mortal, momento a partir del cual no recuerda nada, por lo que piensa "que algo raro pudo ocurrir" y que pudo sufrir "un mareo" o un "vahído".
"He venido aquí con toda la verdad y confiando en la verdad, y lo que diga es la pura verdad; a mí, por ser una persona pública, se me ha tergiversado y se me ha hecho una injusticia tremenda, pero no vengo a decir ninguna mentira", ha dicho, señalando que "confía en Dios y en la Justicia", punto en el que ha mostrado su "pena" por la persona fallecida.
Ortega Cano ha llegado a la sala donde se celebra el juicio a las 9,41 horas, con gesto serio, ataviado con traje de chaqueta azul y corbata roja y acompañado por sus abogados, Enrique Trebolle y Jesús Zapatero, tras lo que se ha sentado en el banquillo de los acusados.
Antes de comenzar con las cuestiones previas, y después de que los fotógrafos y cámaras hayan captado la imagen del acusado, la juez Sagrario Romero le ha preguntado si "se considera responsable de los hechos", a lo que el exganadero, para quien el fiscal pide cuatro años de cárcel, ha contestado, serio y rotundo, que "no", defendiendo de este modo su inocencia.
Los hechos, según las fiscalía
La Fiscalía de Sevilla solicita para el acusado cuatro años de cárcel y la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante seis años por el accidente ocurrido el 28 de mayo de 2011, cuando el Mercedes Benz R320 que conducía Ortega Cano colisionó frontalmente con el vehículo de la víctima en la carretera que une Burguillos con Castilblanco de los Arroyos.
Según el Ministerio Público, que le imputa un delito de homicidio imprudente en concurso con dos delitos contra la seguridad vial, uno por conducción temeraria y otro por circular bajo los efectos del alcohol, el exmatador de toros circulaba bajo los efectos del alcohol, lo que "le mermaba los reflejos necesarios para" conducir, "haciendo que su conducción fuera irregular, realizando maniobras arriesgadas para él mismo y los demás usuarios de la vía".  
El fiscal relata que los hechos tuvieron lugar sobre las 22,00 horas del día 28 de mayo de 2011, cuando el acusado, tras dejar a su hija en Villaverde del Río, emprendió el viaje de regreso a su casa en la finca Yerbabuena, ubicada en Castilblanco. Así, precisa que el exmatador de toros circulaba en un Mercedes Benz R320 "en condiciones no apropiadas para ello" debido "a la previa ingestión excesiva de alcohol".
Invasión del carril contrario
Así, circulando por la A-8002 "en un tramo curvo a la derecha, con visibilidad reducida, con señalización tanto vertical como horizontal de prohibido adelantar, con señal de advertencia de peligro y limitación genérica de prohibición de circular a más de 90 kilómetros por hora, el acusado perdió el control del vehículo al trazar la curva, invadiendo durante 60 metros el carril de sentido contrario, llegando a colisionar de frente contra el Seat Aleta" conducido por la víctima, relata el fiscal.
Añade el fiscal que el acusado circulaba a 125,2 kilómetros por hora frente a los 51 km/h de la víctima. Así, y a consecuencia de la "brutal" colisión, Parra falleció en el acto por traumatismo torácico severo y rotura cardiaca.
Respecto al acusado, sufrió numerosas fracturas y heridas que le provocaron un shock hipovolémico, quedando atrapado en su vehículo, del que fue excarcelado casi dos horas más tarde, tras lo que fue ingresado en el Hospital Virgen Macarena a las 1,00 horas del 29 de mayo. "Debido al estado en el que se encontraba y siendo prioritario atender a su grave situación física", los agentes de la Guardia Civil no realizaron al acusado la prueba de alcoholemia reglamentaria.
Positivo en la prueba de alcoholemia
No obstante, y una vez fue ingresado, se le realizaron dos extracciones de sangre "con finalidad terapéutica", tras lo que el juez instructor ordenó la remisión de muestra suficiente de la extracción al Instituto Nacional de Toxicología al objeto de analizar la presencia de alcohol o cualquier otro tóxico, detectándose finalmente 1,26 de gramos de alcohol por litro en la sangre del acusado.
De su lado, la defensa del ganadero pide su libre absolución al considerar "nula de pleno derecho" la prueba de alcohol realizada y alegar que "conducía a una velocidad permitida reglamentariamente", para lo que ha aportado a la causa dos informes periciales que apuntan que el extorero circulaba a una velocidad de entre 79 y 96 kilómetros por hora --frente a los 125 km/h marcados por la Guardia Civil--.