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Orna Donath, autora de 'Madres arrepentidas': "La maternidad no es ni mucho menos la panacea que nos pintaron"

La socióloga de la Universidad Ben Guirión del Néguev (Israel) Orna Donath, presenta este martes 'Madres Arrepentidas' (Reservoir Books), un ensayo a partir de una investigación realizada entre 2008 y 2013 con mujeres de todo tipo de condición social, étnica y religiosa en el que sostiene la tesis de que "la maternidad no es ni mucho menos la panacea" que según la convención social, debería ser y por eso, es habitual y comprensible que haya madres que se arrepientan de haberlo sido.
"La gran falacia social es que la maternidad es la panacea, que lo resuelve todo, como si la maternidad fuese perfecta, como si fuese la meta que da solución a todos los problemas en tu vida. Esa promesa de que si no hará que tu vida sea perfecta, si hará que sea muchísimo mejor. Habrá mujeres para las que sea así, yo me centro en que esta no es una solución universal, no es la panacea y no es para todas", explica en una entrevista con Europa Press.
En su opinión, ese concepto de maternidad como paso natural en la autorrealización de una mujer sólo genera frustraciones porque, por un lado, "crea la expectativa casi mítica" de cómo debe ser una madre con un nivel muy elevado de exigencia y, por otro, se basa en la idea de que "todas las mujeres deben hacerlo, cuando no es para todo el mundo, como tampoco es para todo el mundo vivir en pareja". "Hemos puesto la maternidad en un pedestal, como si fuese algo mítico, algo incluso fuera de la raza humana", afirma.
En el estudio, Donath ofrece las voces de las mujeres con las que se ha ido entrevistando. Algunas contactadas por foros de adultos que no quieren ser padres, otras de tú a tú. Asegura que no hay un perfil que las defina, "lo único que tienen en común es que son mujeres y que son madres", y todas coinciden en que se arrepienten de haberlo sido.
"Muchas estaban casi ansiosas por hablar de ello. Son mujeres muy distintas, de diferentes etnias, identidades, creencias y clases sociales pero todas ellas ven que la maternidad no les va. Yo no soy quien para decir si eso depende de si eres pobre o rica o divorciada. Aquí había de todo", explica.
Donath añade que en la mayoría de los casos "ellas dicen que adoran a sus hijos, que les encanta la persona que sus hijos han llegado a ser, pero al mismo tiempo odian ser sus madres". Incide en que en la muestra no hay situaciones de alto conflicto en los hijos, no hay madres de delincuentes o de terroristas, ni tampoco situaciones de problemas graves de salud. Son madres, como matiza, "normativas", es decir, que parecen cumplir los cánones sociales aunque su discurso sobre el arrepentimiento se salga completamente de los mismos.
De hecho, muchas de las entrevistadas tienen más de un hijo y algunas son ya abuelas. Donath explica que en algunos casos el arrepentimiento de haber sido madre llegó con el primer vástago, pero en Israel la presión social te empuja a tener un segundo, "está muy mal visto el hijo único", y por eso, siguieron adelante. Otras pensaban que el problema era suyo y que un segundo lo remediaría. "Cuando has interiorizado todo el concepto, pues cumples", añade.
Reconoce que cuando comenzó a revelar las primeras conclusiones del estudio recibió todo tipo de críticas en internet y la mayoría de ellas se referían al "egoísmo" de esas madres que en el grueso de los casos, se arrepienten de su maternidad por razones como la falta de tiempo para sí mismas o para su vida en pareja o la renuncia a una carrera laboral más exitosa.
"No me gusta decir que es algo egoísta porque en el fondo todos lo somos, todos buscamos nuestro interés y nuestro bien y que lo reconozcamos o no, es otra cosa. Además, desde un punto de vista feminista, creo que es hora de que las mujeres empiecen a centrarse más en sus deseos y necesidades. 'Egoísta' no es así una etiqueta negativa, es un intento legítimo de recuperar tus propios deseos y necesidades", afirma.
En cuanto al arrepentimiento, Donath incide en que "todo el mundo se arrepiente de algo", ya sea de una boda, de un divorcio, de la falta de comunicación con sus padres, de un tatuaje o del coche que se compró. Sin embargo, como señala la autora, la maternidad es probablemente "el error más imposible de revertir" así que estas madres, viven con ello, y lo hacen con "angustia".
"Entiendo lo difícil que puede ser ponerle nombre a esa emoción, al sentimiento de saber que 'me equivoqué', pero muchas veces se olvida que somos seres humanos y que tenemos que vivir con nuestros arrepentimientos y eso no significa que se acaba el mundo. Reconoces que te equivocaste y tratas de llevarlo lo mejor que puedas", plantea.
En ese sobrellevar el arrepentimiento, están los hijos. Donath considera que algunos, aunque "jamás lo oirán de boca de sus madres", lo sabrán porque lo percibirán en el modo en que se relacionan con ellos, "pero eso ni significa que la madre vaya a echarles la culpa". "Incluso aunque la madre quiera hablarle a sus hijos cuando tengan la edad apropiada, tampoco es que les vayan a gritar 'no te quiero' o 'ojalá no hubieras nacido', hay muchísimas otras opciones", dice la autora.
Cita varios de los casos reseñados en el libro de mujeres que contarán a sus hijos, fundamentalmente a sus hijas, cuando tengan cierta madurez lo mucho que se arrepintieron de tenerlos sólo para protegerles. "El motivo por el que estas mujeres quieren hablar con sus hijos de ello es que creen que ser buena madre es proteger a tus hijos de los mismos errores que tú cometiste. Una de las madres dijo que habría fracasado como madre si su hija llegase a sentirse algún día como se sentía ella siendo su madre por no habérselo advertido", explica.