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Nervios, ilusión y últimos retoques, protagonizan el ensayo de los niños de San Ildefonso a pocos días del sorteo

El ensayo de los niños y niñas de la Residencia Internado de San Ildefonso ha comenzado este martes 13 de septiembre poco antes de las 17.45 horas y ha estado protagonizado por los nervios, la ilusión y los últimos retoques a pocos días de la celebración del Sorteo Extraordinario de Navidad.
"Lo que no hayamos hecho... ya no nos va a dar tiempo a mejorar demasiado", ha explicado a Europa Press el subdirector del internado, Pedro Vázquez, quien asegura que los niños "van bien" en sus ensayos gracias a la presencia de 'repetidores', que ya han participado en anteriores sorteos.
El ensayo de hoy ha comenzado con Lorena y Nicol, que el año pasado cantaron juntas 'El Gordo' en la séptima tabla. "No chilléis mucho", les indicaba con cariño Vázquez cuando las niñas cantaban el premio al practicar, para después pedirles que bajasen "un poquito el tono" al iniciar el siguiente alambre.
En un descanso, Lorena ha señalado que llevan los ensayos "bastante bien", aunque todavía hay "muchos" nervios, mientras que Nicol asegura que confían en volver a cantar el premio 'Gordo' este año y que todavía recuerda el de 2015 de memoria, 79.140. "Nervios había muchísimos, alegría también. También había curiosidad por ver a quién le había tocado", ha confesado Lorena que sintió el año pasado.
Habitualmente, en los ensayos diarios participan de cuatro a ocho niños, es decir, los que cantarían una o dos tablas del sorteo. Allí se les corrige la postura, el tono, e incluso los gestos. "¡Buen timbre!", le dice otro profesor a Josué, que cantó dos premios el año pasado. "¡Alegría, alegría, que estáis cantando un premio!", añade.
Por su parte, Josué, de 9 años, lleva cantando premios tres años. "Me sigo poniendo nervioso el día definitivo del sorteo. Luego aquí tengo más confianza", ha manifestado Josué, para después añadir que el día 22 de diciembre se siente "nerviosismo, miedo y alegría".
Vázquez, que forma parte del grupo de docentes que se encarga de la formación de los niños para que el 22 de diciembre desarrollen las tablas "perfectamente", ha indicado que son los niños y niñas nuevos "los que más ha costado" formar, pero tras más de un mes de preparación se ha conseguido que "entre ellos se coordinen y las voces las tengan preparadas".
Preguntado acerca de las mayores dificultades que encuentran los docentes a la hora de preparar a los niños, Vázquez ha destacado la dificultad de hallar la homogeneidad entre la voz del que canta el premio y la del que canta el número, al tiempo que es complejo también encontrar "al niño o niña que cante el número".
"Tenemos que tener en cuenta que esa bolita tan pequeña, cada vez que la coge, tiene que girarla, cantar el número e introducirla en el alambre", ha detallado, para después agregar que ese proceso, "200 veces, que tiene que realizar para llenar los diez alambres que tiene la tabla, tiene mucha dificultad", por lo que es preciso tener "mucha habilidad" y calma.
Respecto al día del sorteo, el subdirector de la Residencia Internado de San Ildefonso ha apuntado que los niños suelen estar "un poquito inquietos" antes de salir al escenario, pero una vez han salido "se olvidan de todo y se tranquilizan". Así, ha detallado que es en el primer alambre cuando se les suelen notar más los nervios, pero "agraciadamente se les pasa enseguida".
Según ha desvelado Vázquez, los niños prefieren cantar en la parte de delante el número o el premio, pese a que él siempre les recuerda que "el que extrae el premio es tan importante como el que lo canta". En este sentido, ha apuntado que no todos pueden cantar porque tienen "problemas con la voz" ya que les cambia "mucho a los 13 o 14 años".
"Todos piensan que quieren dar el premio Gordo y, sobre todo, a los más desfavorecidos", ha recalcado el profesor, que ha indicado que este año van a participar 20 niños y niñas, de entre 9 y 14 años, de los cuales repite aproximadamente la mitad de ellos.