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Negación, miedo, ira, aislamiento social o desesperanza, principales sentimientos tras recibir un diagnóstico de cáncer

Negación, miedo, ira, aislamiento social, bloqueo, desesperanza son los principales sentimientos que experimentan las personas al recibir un diagnóstico de cáncer, tal y como ha informado la psicooncóloga colaboradora de la Asociación Helping Cáncer, Clàudia Massé.
"Estas emociones provocan bloqueos en el pensamiento y dificultan aún más asimilar y comprender la información proporcionada por el equipo médico. Necesitaremos tiempo para digerir la noticia y entender lo que implica tanto el diagnóstico como el tratamiento para el enfermo y su familia", ha comentado.
Y es que, prosigue, asimilar al cáncer y sobrellevar esa situación es posible pero depende de factores médicos, socioculturales y personales. En este sentido, la experta ha destacado la importancia de la psicooncología, para gestionar las emociones es eficaz poner en práctica varias técnicas.
"Desde la psico-educación les ayudamos a manejar el estrés, cambiar de actitud y percibir de distinta manera la situación. A ello hay que sumarle las estrategias de afrontamiento adaptativo óptimo, es decir, con la ayuda del especialista, favorecer la autoestima, el refuerzo y los objetivos realistas a lo largo de la enfermedad. También es necesario obtener información sobre los recursos personales del enfermo y el potencial de activación de uno mismo", ha enfatizado.
EL TRATAMIENTO: MOMENTO EN EL QUE SE ESTÁ "MÁS TRANQUILO"
Durante el tratamiento es el momento en el que se está "más tranquilo" a nivel emocional, si bien una vez dado el alta los pacientes suelen experimentar distintos estados de ánimo como la soledad, el desánimo, baja autoestima y desconcierto por un futuro incierto.
"Hay un antes y un después. Vuelvo a casa y no soy la misma persona", ha comentado Massé en relación a los pacientes, quienes dudan por su futuro, por su calidad de vida y por si podrán volver a trabajar o no. Es en esta fase donde se producen más bajas por ansiedad y depresión, tal y como apunta la experta.
Ahora bien, en el caso de que la persona no haya superado el cáncer después de su tratamiento, en el área médica se la trata con curas paliativa que buscan sobre todo disminuir el dolor y conseguir el bienestar del enfermo y de la familia.
"El impacto emocional que sufre el paciente desencadena otras escenas tanto en la misma persona como en los de su alrededor, entre ellas, la percepción de la muerte a corto plazo, el miedo a morir solo, la pérdida de su rol respecto a otros, así como la impotencia, la sobreprotección o la culpabilidad por parte de los allegados", ha zanjado.