Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Muere Collie, el perro que pasó 9 años en el cementerio esperando a su amo

Colliecuatro.com

La trágica muerte de Collie, el perro que llavaba 9 años pasando sus días en el cementerio de La Piedad (Argentina), ha afectado a todos los miembros de la ciudad. Tras encontrarlo aullando de dolor, varias personas se movilizaron para llevarlo al centro veterinario, donde no pudieron hacer nada por la vida del animal.

Cuando se percataron de que el viejo Collie aullaba de dolor, decenas de personas pidieron ayuda a través de las redes sociales para intentar ocuparse de su estado de salud. Tras conseguir comunicar con el Instituto Municipal de Salud Animal y retirar al animal del lugar, lo transladaron inmediatamente a la consulta del veterinario Federico Bonino, quien decidió internarlo de inmediato, según informa el diario argentino 'LaCapital'.
Bonino llegó tras la llamada de Marisa, integrante de una asociación protectora de animales, y advirtió que el perro estaba "en muy mal estado y deshidratado". Una vez en la clínica, el veterinario detectó que tenía una insuficiencia renal grave que evidentemente fue avanzando con el tiempo sin ser detectada.
Bonino hizo todo lo que estuvo en su mano por el animal. "Al menos pudimos hidratarlo y compensarlo, por lo que tuvo una muerte con dignidad", declara el veterinario.
Al fallecer, miembros de la organización protectora de animales fueron al centro de salud para recoger las cenizas del can y llevarlas al lugar donde había pasado la mayor parte de su vida.
Posiblemente las inclemencias meteorológicas hayan contribuido a empeorar el estado de salud Collie, que tenía una edad de entre 12 y 14 años.
Collie había llegado al cementerio de La Piedad hacía 9 años, cuando enterraron a su dueño. Desde la primera noche, durmió junto a la tumba de éste y, pese a que los familiares del fallecido dueño intentaron llevárselo, no hubo manera.