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Miguel Carcaño se somete al 'test de la verdad'

Poco antes de las cuatro de la tarde Miguel Carcaño llegaba al hospital. Un escaner cerebral es el enésimo intento de sacar de su cabeza el paradero de Marta del Castillo. No hay preguntas, ni respuestas, sólo ondas. Se miden con los sensores de un gorro. Poco importa según los expertos que quiera mentir o las siete versiones del asesinato que ha dado en estos cinco años. La respuesta del cerebro sólo se activa si lo que se ve se ha vivido e incluso así el test podría dar una respuesta. Hay muchos lugares, muchas versiones y mucho terreno. Si las fotos elegidas por la policía no aciertan con el lugar en el que está Marta los resultados serán negativos. En apenas dos horas el test había acabado y Carcaño volvía a prisión. Los resultados tendrán que esperar al menos dos semanas.