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Llega a España uno de los menores liberados en Bolivia, víctima de un secuestro

El niño de 11 años liberado el pasado miércoles en Bolivia tras haber sido víctima de un secuestro junto con su hermano menor de tres meses de edad, ha llegado a primera hora de esta tarde al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, acompañado de los agentes de la Sección de Secuestros y Extorsiones de la Policía Nacional, que han participado en el dispositivo de búsqueda, junto con los agentes bolivianos.

En rueda de prensa en el aeropuerto, dos de los agentes que se desplazaron hasta el país andino han explicado ante los medios que el mayor miedo que tenían era que los dos hermanos, que pasaron de manos de los secuestradores a otras personas hasta en cuatro ocasiones el mayor y dos el menor, dejaran de ser una moneda de cambio para los secuestradores para conseguir un rescate y se convirtieran directamente "en dinero".
Los agentes consiguieron liberar a estos dos hermanos, que habían sido secuestrados en Bolivia como garantía de pago de una deuda vinculada al tráfico de cocaína contraída por su madre, la cual había sido captada por narcotraficantes en Bolivia para realizar la entrega de casi un kilo de cocaína en España, si bien fue detenida por la Policía Nacional en Yecla con parte de la droga que tenía que entregar y con 16.000 euros que debía mandar a la organización.
Ante el impago de la deuda, los narcos se apoderaron de sus dos hijos llegando a amenazar al padre biológico de uno de ellos, residente en España, con matarles si no se realizaba el pago. Hoy los agentes han confirmado que había un "móvil económico" en el secuestro, aunque han especificado que la cantidad reclamada "podía recuperarse o bien a través de la familia o de terceras personas".
Así las cosas, han explicado que amenazaron con hacerle daño físico al pequeño, incluso con "cortarle una oreja". Además, han precisado que el menor liberado "estaba muy desconcertado" porque no sabía qué iba a pasar con él ni con su hermano de tres meses, el cual, ha sido trasladado a un "lugar de acogida". "Estuvimos haciendo gestiones para que regresara a España con nosotros pero al ser su padre de nacionalidad boliviana nos dijeron que los trámites a seguir era complicados", ha precisado uno de los agentes.
A renglón seguido ha precisado que están a la espera de que algún familiar de Bolivia o España reclame la custodia del bebé de dos meses, aunque eso ya no es una cuestión de la Policía Nacional, quien ya ha precisado que sus homólogos bolivianos le aclararon a su llegada al país, que se trata de una zona en la que "existe el tráfico de menores y de órganos".
La operación, que ha sido coordinada por Interpol y el agregado de Interior en la Embajada de España en Bolivia, se desarrolló en los dos países al entenderse que, si los dos agentes se desplazaban al país andino, el operativo "sería más eficaz". Los dos primeros días de investigación en el lugar, se reunieron en sendas ocasiones con los agentes bolivianos para "poner los datos en común" y de ahí encauzar la operación.