Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Médicos consideran que, si no tiene carácter altruista, la maternidad subrogada atenta contra la dignidad de la mujer

Expertos en ética médica consideran que la maternidad subrogada, conocida coloquialmente como 'vientres de alquiler', atenta contra la dignidad de la mujer cuando se trata de un acto mediatizado por la prestación económica y no es completamente libre, debido a que condiciona la decisión y su consentimiento, lo que "resulta inadmisible desde un punto de vista ético y deontológico".
Según informa la Organización Médica Colegial (OMC), así se puso de manifiesto en una mesa en el IV Congreso de Deontología Médica, celebrado este fin de semana en el Colegio de Médicos de Málaga, donde además se sacó en conclusión que una posible regulación supondría admitir la mercantilización de la vida sujeta a normas de mercado y considerar al recién nacido un producto de transacción económica.
De este modo, los expertos consideran que "sólo sería acorde a la deontología médica la maternidad subrogada con carácter altruista". No obstante, según la deontología médica, "esta opción sólo debería ser aceptada como última alternativa terapéutica al resto de técnicas de reproducción humana asistida, prestando atención a la posibilidad de intervenir como gestante en caso de parentesco por consanguinidad en línea directa, el anonimato de las donaciones, la capacidad de decisión sobre interrupción terapéutica del embarazo, posibilidad de tiempo de reflexión para entregar al recién nacido, gastos económicos a compensar y consecuencias derivadas de la rescisión de un contrato de gestación".
La normativa legal penal vigente en España prohíbe y sanciona de modo expreso este tipo de práctica, por ese motivo algunos ciudadanos optan por llevarla a cabo en otros países para satisfacer el deseo de tener hijos. Los datos muestran que, cada año, alrededor de entre 500 y 1.500 parejas españolas suscriben contratos de subrogación de útero en algunos países extranjeros, donde está regulado o permitido.
SE PUEDEN CONSIDERAR "CASOS ESPECIALES"
En la mesa, enmarcada en el IV Congreso de Deontología Médica, participaron los doctores María Castellano y Ángel Hernández Gil, vocales de la Comisión Central de Deontología de la OMC; y el doctor Manuel García del Río, secretario general de la corporación malacitana.
La doctora Castellano, una de las pioneras en la lucha contra la violencia machista en España, considera que "el tema médico-biológico de la maternidad subrogada se nos plantea como una circunstancia médica cuyo juicio clínico nos enfrenta a la generación de un embrión mediante técnicas que pueden ir desde la inseminación artificial a las técnicas de fecundación in vitro, y cuyo destino será la implantación en un útero de mujer que realizará la gestación hasta su nacimiento".
En su opinión, al tratarse de un "problema complejo", podría considerarse en un futuro que una maternidad subrogada en la que los 'padres' participan en la generación del embrión, sin otras aportaciones de donantes y en la que existe un principio de generosidad y altruismo en la colaboración gestacional del embrión, incluso con vínculos familiares entre los "padres" y la madre subrogada podría considerarse como no contraria a la ética y a la deontología médica.
Así, abre la puerta a que se valore en "casos especiales y con estudio específico y personalizado de las circunstancias". No obstante, manifiesta que la gestación por sustitución "está reñida con la dignidad de la mujer en la mayoría de los casos".
Independientemente de la falta de legislación, García del Río considera que es una práctica que genera numerosos conflictos como "posibles complicaciones físicas, psíquicas, control estricto por parte de los padres contratantes a la madre subrogada, que en algunos contratos se exija que el niño nazca sano o el rechazo del recién nacido cuando se convierte en el producto no deseado de la transacción económica".
Asimismo, asegura que "se puede sufrir por no tener hijos propios, pero nada puede justificar que esta frustración sea resuelta al precio de transformar a otras mujeres en fábricas de niños".
Finalmente, el doctor Ángel Hernández Gil considera que se trata de un fenómeno que afecta a derechos y deberes de todos sus integrantes, que al tratarse de un acto mediatizado por la prestación económica no es completamente libre, por lo que resulta inadmisible desde un punto de vista ético y deontológico.
Asimismo, reitera que la regulación supondría admitir la mercantilización de la vida sujeta a normas de mercado y considerar al recién nacido un producto de transacción económica. De este modo, sólo sería acorde a la deontología médica la maternidad subrogada con carácter altruista.