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El maquinista, detenido por "imprudencia en relación con los hechos"

Aturdido, con la ensangrentada y sostenido por la policía, parecía una víctima más, anónima, de la tragedia. Nadie reparó especialmente en su imagen; hoy, todo el mundo le mira. Es el hombre que conducía el Alvia, el maquinista, Francisco José Garzón Amo, de 52 años, natural de Monforte, vecino de A Coruña, 30 años de servicio en Renfe. Sigue ingresado en el hospital, acompañado por su madre, a resguardo de las cámaras. Su imagen, sin embargo, y sus palabras después del suceso, en todos los medios: “La he jodido, descarrilé. ¡Qué le voy a hacer! ¡Qué voy a hacer!”, gritó, muestra de su desesperación al comunicarse con la sala y con emergencias. “Voy a 190”, “Somos humanos”ó “Espero que no haya muertos porque recaerán sobre mi conciencia” sabemos también que dijo en aquel fatídico momento. Su declaración, esencial, para conocer las razones de lo ocurrido es inminente. Llevaba tres años en la misma línea y había pasado hasta 60 veces por la curva de A Grandeira. En esta ocasión todo dice que fue a mucha mayor velocidad de la autorizada. ¿Por qué? Esa es la pregunta a la que tendrá que dar respuesta.