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Mañana se cumplen 30 años del nacimiento del primer bebé español procedente de un embrión congelado

Este viernes se cumplen 30 años del nacimiento del primer bebé español procedente de un embrión congelado, recuerdan desde la clínica Dexeus Mujer, que fue el primero en aplicar con éxito la criopreservación en España.
En estos años la técnica ha evolucionado, y actualmente se utiliza la vitrificación, un sistema de congelación ultrarrápido que ha hecho posible optimizar el proceso y elevar a más de un 90 por ciento la supervivencia de los embriones, cuando en aquel entonces no llegaba al 65-70 por ciento.
A nivel mundial, los primeros en conseguir aplicar la técnica con éxito fueron un equipo de investigadores australianos, que dieron a conocer la noticia en 1983 a través de la revista 'Nature'. Esta técnica confirmaba que era posible congelar los embriones obtenidos en fecundación 'in vitro', y, por tanto, disponer de nuevas oportunidades para lograr un embarazo cuando ese objetivo no se consigue en el primer intento.
La técnica, que se conoce como criopreservación, se utiliza actualmente para preservar la fertilidad -de hecho, se utiliza tanto para congelar gametos como embriones- bien sea por razones médicas, como cuando hay que someterse a un tratamiento oncológico, o por motivos sociales, cuando se desea posponer la maternidad por circunstancias profesionales o personales.
"Actualmente en la mayoría de los centros se utiliza la vitrificación, un sistema de congelación ultrarrápida que ha permitido optimizar el proceso, así como mejorar la supervivencia de los embriones, que actualmente supera el 90 por ciento, cuando en aquel entonces no llegaba al 65-70 por ciento", explica la doctora Anna Veiga, directora de I+ D del Servicio de Medicina de la Reproducción de Dexeus Mujer.
Por este motivo, la tasa de éxito (de los tratamientos de reproducción asistida que se realizan a través de criotransferencias embrionarias "ha llegado prácticamente a equipararse a la de las transferencias de embriones en fresco", explica la doctora Montse Boada, jefe de la Sección de Biología de Medicina de la Reproducción de Dexeus Mujer.
Actualmente, la criopreservación se utiliza de forma habitual en muchos centros de reproducción asistida como una técnica complementaria de la fecundación in vitro. De hecho, del total de los 2.000 ciclos de FIV al año que se realizan en Dexeus Mujer, un 50 por ciento criopreservan embriones, y en los ciclos de donación de óvulos, este porcentaje asciende al 75 por ciento.
Asimismo, explica el doctor Buenaventura Coroleu, jefe del Servicio de Medicina de la Reproducción de Salud de la Mujer Dexeus,"cada vez es más frecuente la práctica de lo que se conoce como "transferencia diferida" que consiste en realizar la transferencia del embrión en el ciclo siguiente al de la obtención de los ovocitos, para que pueda descansar el útero materno y favorecer al mismo tiempo la implantación del embrión".
Según explican, la criopreservación también ha permitido reducir el número de embarazos múltiples y, con ello, los riesgos asociados a través de la transferencia de un único embrión, al posibilitar la criopreservación de los embriones restantes de los tratamientos de fecundación 'in vitro' para futuras transferencias.