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Una joven de 28 años muestra las huellas de su cáncer tras años de bronceado artificial

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La joven británica Leeanne Prentice se asustó mucho cuando el dermatólogo le diijo que tenía un melanoma maligno en una pierna. Ella, que era una asidua de las cabinas de bronceado artificial, revela durante años se sometía a una sesión de rayos UVA semanal. Ahora quiere advertir mostrando la cicatriz que le dejó la extirpación de un lunar cancerígeno de los riesgos de estas modas.

Leeanne Prentice desde los 16 años se iba cada semana a las camillas de rayos UVA y se  tumbaba una decena de minutos para conseguir una piel bronceada.
"Mi padre siempre me advertía del peligro de estos rayos, pero yo no creía que pudiera ocurrirme nada parecido", dijo Prentice.
En junio de este año estaba sentada en el jardín en un día soleado cuando me dí cuenta de que había aparecido un pequeño lunar en una de sus piernas.
"Mirándolo al sol vi que tenía como tres colores diferentes", contó la mujer, que preocupada buscó en internet y descubrió que podía ser un cáncer de piel.
Pidió cita con el médico que le cortó el lunar. Varios días después la llamaron para comunicarle que era un melanoma maligno y que tendrían que operarla para remover la piel alrededor del lunar.
Prentice colgó la cicatriz que le ha quedado después de que le han extirpado el melanoma maligno. Con esta imagen quiere advertir a las jóvenes que como ellan aman tener la piel bronceada abusando de las cabinas de rayos UVA.