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Concluye la tercera jornada de la nueva búsqueda de Ruth y José

Prosigue la extracción de tierra en el naranjal y en el interior de la finca

Las labores de búsqueda de pistas sobre el paradero de Ruth y José, los dos niños desaparecidos en Córdoba hace más de ocho meses, han concluido de nuevo este miércoles pasadas las 20,00 horas en la finca de Las Quemadillas. Allí, y ante el padre de los niños, José Bretón, los trabajos han comprendido el registro de la casa de dos plantas, la extracción de gran cantidad de tierra de una de las parcelas de la finca y el arranque de algunos árboles. Bretón, como es sabido, está imputado por la presunta comisión de los delitos de detención ilegal, en la modalidad cualificada de menores y con la agravante de parentesco, y de simulación de delito.
En este lugar, la Policía Nacional ha buscado en numerosas ocasiones, todas ellas sin resultados, si bien esta vez se emplea maquinaria pesada y otros medios sofisticados. De cualquier manera, ha finalizado la tercera jornada de la nueva operación de búsqueda desplegada en esta finca de Las Quemadillas, donde los agentes han contado con la ayuda de una máquina excavadora y de un georadar.
Igualmente, aparte de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), participan en la operación miembros del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas de Policía, especializado en detectar zulos, entre otras materias; especialistas de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes (Etsiam) de la Universidad de Córdoba (UCO), y operarios del Ayuntamiento de Córdoba.
Petición de libertad
Mientras, el letrado José María Sánchez de Puerta, abogado del padre de los niños, ha asegurado este miércoles a Europa Press que pedirá de nuevo la libertad de su cliente cuando concluyan las labores de la nueva búsqueda de Ruth y José en la finca de Las Quemadillas, iniciadas este lunes y por el momento sin resultados para la investigación, que, por lo que se refiere al registro en la finca, se alargará, al menos, hasta finales de mes, ya que está programado un rastreo con georradar, pero que no comenzará hasta el 25 o el 26 de junio.
El letrado, quien ha avisado que podría pedir "la nulidad de las actuaciones" respecto al resultado del registro de la finca de los abuelos paternos de los niños, dado que son los dueños de la misma y no se les permite estar presentes durante el registro, también ha previsto acompañar la petición de libertad para su cliente con el contrainforme a la prueba de la Universidad de Valencia que avala "al 98 por ciento" que los niños no llegaron al Parque Cruz Conde la tarde del 8 de octubre de 2011, si bien la prueba de la defensa resuelve que dicho porcentajes son "totalmente erróneos".
Por su parte, la acusación particular en este caso se muestra convencida de que "si los niños están en la finca, los vamos a encontrar", según ha manifestado la abogada de la madre de los menores, María del Reposo Carrero, quien ha explicado que para la madre de los niños, Ruth Ortiz, "estos días están siendo muy difíciles". La madre advirtió este lunes al juez que instruye el caso, José Luis Rodríguez Lainz, sobre tres anomalías en la parcela, donde se encuentra una casa de dos plantas construida por el propio padre de los niños.
Bretón y los niños en la finca
Cabe destacar que, según recoge el auto de procesamiento, el progenitor llegó a las 13,46 a la finca acompañado por sus dos hijos y no salió hasta las 17,30 horas. Durante ese espacio de tiempo, a juicio del juez, Bretón aprovechó para realizar el plan que supuestamente ideó desde hacía casi un mes, después de que su mujer decidiera finalizar la relación matrimonial.
En el último auto, el juez relata que "si lo que pretendía el encartado era causar el mayor mal posible a su esposa en despecho por la que consideraba humillante ruptura de la relación matrimonial, es evidente que la solución que menos problemas podría acarrearle era la de matar a sus dos hijos y hacerlos desaparecer; contando como contaba de un amplio margen de tiempo para organizar un pequeño habitáculo para dar cabida a lo que no eran sino dos pequeños bultos con un peso no muy superior a los 30 kilos en total".
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