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"¡Por favor, dejadme regresar a casa!"

Justina Pelletiercuatro.com

"¡Por favor, dejadme regresar a casa ahora!", pide al juez en un vídeo colgado en Facebook la adolescente de Massachusetts que permanece al cuidado de los servicios sociales. Un juez decidió quitarle la custodia a los padres de Justina Pelletier, porque estaría mejor atendida de la enfermedad genética que le impide caminar.

"Todo lo que realmente quiero es estar con mi familia y mis amigos", dice la chica, con la voz entrecortada en un vídeo. "Usted puede hacerlo. Es el que está juzgando esto. Por favor, dejeme volver a casa."
Justina Pelletier de 15 años permanece en manos de los servicios sociales de Conneticut desde hace un año cuando un juez decidió quitarle la custodia a sus padres, según ha publicado FoxNews.
Justina también dirige su súplica al gobernador de Massachusetts, Deval Patrick, cuyo estado del Departamento de Niños y Familias tomó la decisión de comprometerse con el cuidado de la niña en 2013.
El Gobernador escuchó a los médicos habían estado tratando a Justine Pelletier por una enfermedad rara, que le provocaba dificultad para comer y caminar.
La niña fue inicialmente tratada por una rara enfermedad genética, que afecta a la producción de energía celular. La enviaron a un centro médico de Boston y para sorpresa de sus padres fue diagnosticada con un trastorno psiquiátrico.
El nuevo diagnóstico definido como trastorno somatomorfo, un estado mental en el que un paciente experimenta síntomas que son reales pero que no tienen explicación física o biológica.
La familia Pelletier rechazó el nuevo diagnóstico psiquiátrico y quiso traer de vuelta a la niña, pero  los ánimos se caldearon entre los Pelletiers y los médicos de Boston y el hospital notificó al Estado que sospechaba que los padres de abuso infantil.
La niña se mantuvo en la sala de psiquiatría del hospital 'Niños de Boston' durante casi un año antes de ser trasladado a otras instalaciones sociales.
Desde que comenzó el calvario de este familia hace más de un año, las autorides solo les han permitido visitas de una hora semanal a su hija, cuyo estado, denuncias, se ha deteriorado.
 La niña, según los padres,  no ha ido a la escuela ni a la iglesia desde que la familia perdió la custodia.
Ahora es la propia adolescente quien pide a los jueces regresar a  casa, donde quiere estar con sus padres.