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Rosario Porto: "No maté a mi hija, no maté a mi hija"

Rosario Porto en el juicio por el crimen de Asunta BasterraEFE

Rosario Porto ha repetido en varias ocasiones, a la pregunta que le ha formulado su abogado, José Luis Gutiérrez Aranguren, que ella "no" mató a su hija Asunta, motivo por el que el fiscal le imputa asesinato junto a su exmarido y le pide 18 años de cárcel.

"No maté a mi hija", ha dicho en una primera ocasión, para, a continuación, reiterarlo mirando a los nueve miembros del jurado. "No maté a mi hija, no, no maté a mi hija", ha insistido, visiblemente cansada y afectada después de toda la jornada de declaración.
Tras cinco horas de interrogatorio, Rosario Porto ha negado ante el fiscal del caso, Jorge Fernández de Aránguiz, que le diese 'orfidal' a su hija Asunta el día en que falleció la niña, y ha respondido también negativamente a la pregunta de si se lo suministró su exmarido Alfonso Basterra, aunque ha señalado que supone que sí "tuvo ocasión" de hacerlo porque ella pudo "haber ido al cuarto de baño".
Lo ha señalado casi al final de una larga declaración, en la que el fiscal ha comenzado con cuestiones sobre su relación con su exesposo y ha abordado otras como su depresión, sus enfermedades, y su relación con la niña y con el hombre que conoció tras el divorcio.
Al inicio de la mañana de este jueves, Porto respondió al fiscal que su exmarido "un poco sí" se puso como un energúmeno --en la denominación de Fernández de Aránguiz-- cuando descubrió que ella mantenía otra relación, pero no ha reconocido si le pegó.
En otro punto, ha afirmado que "la niña presentaba rinitis alérgicas" y que en la "primavera verano de 2013" estuvo "bastante cargada".
"Lo compró él"
A continuación, ha declarado que en julio de 2013 ella, aquejada de depresiones, tomó 'orfidal', en concreto "alguno suelto", pero desde finales de ese mes le fue pautado por otro doctor.
Sobre quién los había adquirido, ha dicho que creía que el padre de la niña "había hablado" con el doctor para que le diese "una receta", porque los "había comprado él". "Los de julio sí, creo", ha apuntado.
El hombre que intentó matarla
En el relato de un episodio ocurrido en su piso, en el que supuestamente un hombre habría intentado matar a Asunta en su casa de Santiago, Rosario Porto ha afirmado que no sabe "de dónde" sacó "la fuerza" para tirarse "encima de esa persona", de forma que éste "soltó a la niña".
Según ha indicado Porto, después, ambas --ella y la menor-- acudieron a la cocina a coger un cuchillo para "solventar" la situación por sí mismas, pero fueron hasta la puerta y el individuo se había ido.
A las preguntas del Ministerio Fiscal sobre si ladró el perro de la vecina, la acusada ha señalado que lo hacían de día y "mucho", pero no ha concretado si también ladraron aquella noche, y ha admitido que terminó por no denunciar el extraño suceso ya que quería que Asunta tuviera "percepción de seguridad" en su vivienda.
Como "Dopada"
Más adelante, sobre un día de julio en el que profesoras advirtieron de que Asunta se encontraba extraña, su madre ha reconocido que estaba como "dopada", pero lo ha atribuido a una pastilla para la alergia que cree que le dio su padre.
En cuanto a la jornada que faltó a clase en septiembre y el motivo por el cual ella escribió una carta al tutor excusándose en una prescripción de medicamentos que le había ocasionado vómitos a Asunta, Rosario Porto ha alegado que son "cosas que se hacen por los críos".
Ha argumentado, asimismo, que a la niña le gustaba atender a sus responsabilidades y que no quería admitir, como ha asegurado este jueves la acusada, que lo que ocurría era que la noche anterior había tenido "unas décimas de fiebre".
Contradicciones
Al respecto de lo ocurrido en julio, Porto ha negado que su hija se hubiese quejado de que su padre le había suministrado unos polvos blancos, y ha afirmado que era complicado que la niña tomase cualquier medicina.
Ya hacia el final de la mañana, al alertar de contradicciones el fiscal entre este jueves y anteriores declaraciones, Rosario Porto ha apuntado que "es posible" que Asunta estuviese empeñada en quejarse en julio y se lamentase por el hecho de haber recibido esos polvos de su padre.
Supuesto ensayo
El supuesto ensayo del crimen ha salido a colación esta mañana antes del receso, cuando el fiscal ha desvelado que la alarma de la casa de Montouto fue desconectada durante varias horas en la víspera del día que Asunta Basterra no acudió a clase por encontrarse mal.
Previamente, Porto había dicho que ella no había ido desde hacía un tiempo a esa casa --donde la acusación sostiene que se produjo el crimen-- hasta el mismo día de la muerte de la menor.
Sin embargo, en los documentos mostrados por el Ministerio Fiscal figuraba que cuatro días antes de la muerte de Asunta alguien desconectó la alarma entre las 17,35 y las 22,40 horas.
Ante los requerimientos de Fernández de Aránguiz, la acusada ha negado que fuese ella y ha explicado que sólo tenían llaves de la finca su exmarido, Alfonso Basterra, con quien la niña pasó la tarde; y un vecino.
Foto del cadáver
"Me acaban de decir que mi hija puede ser ese cadáver, para qué me voy a fijar en ninguna papelera", ha replicado, en otro momento, la acusada al representante del Ministerio Fiscal, quien, después, ha hecho a los jurados analizar fotografías de las cuerdas halladas en distintos puntos e incluso una imagen con el cadáver de la niña, que, al ser vista por Porto, le ha provocado un profundo llanto.
Esto ha ocurrido después de que la acusada se pasase toda la mañana con aspecto compungido y llorosa, pero profusa en sus explicaciones en la sala.
Incluso, Porto se ha mostrado disconforme con el fiscal, al que ha preguntado si tiene hijos para tratar de hacerle entender cómo se sintió ella en los momentos posteriores al hallazgo del cadáver, y ha llegado a levantar la voz en varias ocasiones, tras lo que ha pedido disculpas.
Así las cosas, ha negado conocer las cuerdas halladas en el lugar del crimen y ha comentado que "compañeras presas" de la cárcel de Teixeiro, en la que se encuentra desde hace dos años, y que "vienen del rural" le han indicado que "Galicia está llena de cuerdas como ésta".