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En silla de ruedas por una infección al usar una brocha de maquillaje prestada

Jo GilchristFacebook

Jo Gilchrist, de Warwick, en Australia, comenzó a sufrir terribles dolores de espalda y progresivamente perdió la sensibilidad de sus miembros. Empezó a tener dificultades para respirar y los médicos tuvieron que inducirle el coma. La joven de 27 años sufrió una infección en la médula por una bacteria resistente a los antibióticos que la ha dejado en sillas de ruedas. El origen de todo estaba en la brocha de maquillaje infectada que le prestó una amiga.

El malestar de Jo Gilchrist comenzó el pasado febrero cuando se quejó de leves dolores en la espalda que se recrudecieron haciéndose insoportables, según publicó el periódico The Independent.
“Empecé a tener un dolor espantoso por todo el cuerpo. Ni siquiera me podía mover, era peor que estar de parto”, contó la joven madre de un niño de dos años.
Al acudir al médico de su localidad en Warwick este le dijo que "si el dolor llegaba al pecho, quizás debería aprender a respirar de otra manera o tendrían que conectarme a una máquina que me ayudara a hacerlo”.
Esto la asustó tanto que pidió ser trasladada a un hospital más grande, en Brisbane.  El 14 de febrero eso ocurrió, pero su estado ya era tan grave que tuvieron que trasladarla en un helicóptero medicado.
En el hospital los médicos descubrieron que Jo Gilchrist estaba infectada con un estafilococo dorado ('Staphylococcus aureus),  una bacteria resistente a los antibióticos.
La infección había llegado a la médula espinal y Jo Gilchrist fue curada, pero tendrá que pasar su vida en una silla de ruedas.
Jo, a pesar de todo se siente una mujer con suerte, porque en caso de que la bacteria hubiera llegado a su cerebro ahora estaría muerta.
El SARM es una bacteria que se suele contraer en hospitales, pero también a través de infecciones en la piel, como foliculitis, forúnculos, impétigo y celulitis.
Y ese -según los médicos- es el punto de origen de la infección que sufrió esta joven, que días antes para ocultar un pequeño grano en su rostro le pidió prestada a una amiga la brocha de maquillaje.
Su amiga, luego de haberle prestado su brocha también tuvo una infección por estafilococo en su rostro. “Yo no tenía idea que algo así podría pasar. Siempre he compartido las brochas con mis amigas”, dijo Gilchrist.
“Mi mejor amiga se siente muy mal por lo ocurrido”, explicó Gilchrist, que sigue con un fuerte tratamiento de antibióticos, pero no es su culpa. Yo estaba con mi sistema inmunológico debilitado y fue el caldo de cultivo perfecto para la bacteria”.