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Investigadores españoles demuestran una relación directa en el cerebro entre la ansiedad y el dolor

Investigadores de la Universidad de Cádiz, que forman parte del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental del Instituto de Salud Carlos III (Cibersam), han demostrado que existe una relación directa entre ansiedad y dolor en el cerebro.
En este estudio, realizado en animales, publicado en la revista 'Progress in Neuro - Psychopharmacology & Biological Psychiatri' y recogido por la plataforma Sinc, se ha evaluado el dolor neuropático causado por un pinzamiento del nervio ciático y el generado por una diabetes mal controlada.
Y es que, en ambas dolencias, el dolor crónico deriva en el desarrollo de ansiedad, una enfermedad grave que afecta aproximadamente a un 35 por ciento de los pacientes que sufren dolor crónico.
Sin embargo, este desarrollo se manifiesta en el cerebro mediante procesos diferentes, puesto que cuando el dolor se origina por una diabetes mal controlada, este se refleja en el sistema nervioso central a través de una disminución en la producción de noradrenalina y una disfunción en la actividad del locus cerúleo, una región anatómica en el tallo cerebral involucrada en la respuesta al pánico y al estrés.
De hecho, el locus cerúleo es el principal productor de noradrenalina del cerebro, una biomolécula involucrada en la transmisión del mensaje nervioso entre las neuronas y que desempeña un papel importante en la ansiedad y la depresión. Por el contrario, cuando se trata de un dolor consecuencia de una lesión del nervio ciático, los investigadores observaron el efecto inverso: una hiperactividad del sistema noradrenergico.
LOS DIABÉTICOS SUFREN LOS DOLORES EN LAS MANOS Y PIES
"Hay una mayor producción de noradrenalina, pero esta resulta insuficiente. Por ello, no se bloquea o elimina completamente el malestar", ha explicado una de las autoras del trabajo, Cristina Alba Delgado, para recalcar que la noradrenalina funciona como un analgésico endógeno, por tanto, cuando se alteran sus niveles en el organismo, la consecuencia es el aumento de la sensación dolorosa.
Concretamente, en el caso de las personas que padecen diabetes, estos dolores se reflejan principalmente en las extremidades del cuerpo (manos y pies), dando lugar a lo que se denomina neuropatía diabética periférica. Así, según datos recogidos en este trabajo, entre un 10 y 30 por ciento de diabéticos padecen dolor crónico y, de estos, más de un 20 por ciento desarrolla ansiedad derivada de este sufrimiento.
"Los mecanismos implicados en el dolor producido por una diabetes mal controlada son diferentes de los mecanismos activados tras una lesión del nervio ciático. En ambas situaciones existe un padecimiento doloroso del paciente, pero por motivos diferentes. Es por ello que el tratamiento debe ser distinto y adaptado", ha zanjado la científica.