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Botín o Atutxa, las doctrinas de las que depende la Infanta

En esta ocasión no será una rampa. Iñaki Urdangarín y Cristina de Borbón volverán mañana a Palma de Mallorca, pero esta vez para ser juzgados. El fiscal pide para él 19 años de prisión. La acusación popular la eleva a 26. A ella sólo le acusa Manos Limpias. Reclaman 8 años de cárcel por dos delitos fiscales. La acusación popular, en su empeño de ver al matrimonio en la cárcel, va a por todas. En el caso de la infanta, recurren a un subtipo agravado de delito fiscal castigado con la pena más alta. La respuesta de los abogados de la infanta tampoco se quedará atrás. Intentarán dejar a Manos Limpias fuera del juicio en lo que respecta a la hermana del Rey. Para ello, invocarán la doctrina Botín, que establece que la acusación particular, en este caso Manos Limpias, no está legitimada cuando las acusaciones oficiales, es decir, fiscalía y abogacía del Estado, entienden que la acusada, la infanta, no ha cometido ningún delito. Frente a esta tesis, Manos Limpias replicará con otra doctrina del supremo, la denominada Atutxa. Ésta sí permite una acusación particular en solitario siempre y cuando el delito afecte a un colectivo o bien común. Aquí está la clave. Si el tribunal entiende que la Agencia Tributaria somos todos los españoles, un colectivo, la infanta seguirá en el banquillo. Si por el contrario considera a Hacienda como un organismo del Estado, Cristina de borbón se libraría del proceso.