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"Me hincho como Hulk"

Se hincha como HulkMirror

Helen Stephens se llama a sí misma 'Increíble Hulk' debido al extraño Síndrome de Persona Rígida que sufre y que hace que sus músculos se hinchen como el del superhéroe del cómic y se queden rígidos. Helen, una mujer británica de 50 años, sufre esta rara enfermedad que se da una vez entre un millón y que deja su cuerpo helado. Un ataque puede ser fatal.

Cuando la mujer se altera por el ruido, la ira o la angustia su cuerpo se hincha. Pero, en vez de darle fuerza sobrehumana como el personaje del cómic, los ataques le generan angustia y pueden ser mortales, informa el Mirror.co.uk.

"Cuando tengo un mal ataque, me hincho como Hulk. Me pongo enorme. Ha arruinado mi vida", señala esta madre de tres hijos. "No puedo comer de forma normal y tomo alimentos suaves", señala. "Tengo un dolor constante y dependo de mis cuidadores y mi familia", añade.
"Si no consigo una inyección de diazepam lo suficientemente rápido, mi cuerpo se pone rígido, dejándome incapaz de recibir algún tratamiento pues cualquier aguja se rompería", explica la mujer, que ahora está confinada en una silla de ruedas.
Empezó a sufrir la enfermedad, con espasmos y problemas para caminar, después de un accidente automovilístico hace 14 años. Los médicos,  preocupados por sus síntomas, no hallaban la causa de su enfermedad. Fue calificada incluso como hipocondríaca antes de que se le diagnosticará el síndrome en 2004 en el Hospital de Birmingham. Más tarde se enteró de lo grave que podía llegar a ser el Síndrome de Persona Rígida y se le trata con diazepam para controlar la rigidez, el dolor y la hinchazón.
“Nunca había oído hablar de ello, pero por fin tuve una respuesta sobre lo que me estaba pasando", explica Helen. Cuenta que su cuerpo está lleno de cicatrices debido a la rotura de los músculos.
"Me dijeron que la enfermedad tiene tres niveles y estoy en la inicial. Me dijeron que es una enfermedad terminal. Estoy devastada", explica Helen.
Su último ataque le llevó al hospital donde entregó la carta de sus médicos al personal para que le pudieran tratar. La carta fue ignorada y la dejaron dos horas en una cama sin tratamiento. "Podía haber muerto", subraya.
Helen puede morir si no le inyectan la medicación en minutos. "Mi garganta se cierra, mi caja torácica se contrae, también mi corazón, y tengo dificultades para respirar y también para que mi sangre circule", explica. "Lo expliqué varias veces pero me dejaron en la cama gritando de dolor con todo mi cuerpo destrozado". Hasta que no se realizó una queja "no hicieron nada".