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La Hora del Planeta: Diez años apagando la luz contra el cambio climático

La Hora del Planeta está de cumpleaños. Cumple diez años. En 2007, el evento comenzó como un acto simbólico que consistía en apagar la luz durante una hora en un país, Australia, y en una ciudad, Sídney, como muestra de la lucha contra el cambio climático. En 2017 se ha convertido en "el mayor movimiento mundial en defensa del medio ambiente más grande del mundo", según WWF (World Wild Fund), organización mundial de conservación de la Naturaleza, creadora y organizadora del evento, que lo considera, además, "una llamada a movilizarse y a actuar de forma constructiva en defensa de nuestro amenazado Planeta". Este año tendrá lugar el 25 de marzo, cuando se apagará la luz de 20:30 a 21:30 en 180 países y 7.000 ciudades del mundo.

La Hora del Planeta es una "invitación a ciudadanos, ayuntamientos, empresas... a crear un movimiento global de protección ambiental con un día concreto en el que cientos de miles de personas salen a la calle". Su impacto es evidente y muestra la "gran capacidad de sensibilización mundial contra el cambio climático". Así lo señala Miguel Ángel Valladares, responsable de comunicación de WWF España.
Pero desde WWF quieren que la Hora del Planeta sea algo más que un símbolo. Quieren que "vaya más allá de esa hora" y que se cambien los "hábitos de consumo" empujando a "ciudadanos, gobiernos y empresas para trabajar todos juntos", explica Valladares. El movimiento es tan potente que "en los últimos cinco años hemos hecho propuestas para los 365 días del año con consejos permanentes" aprovechando el tirón del evento.
Los signos de que la lucha ha de ser permanente lo demuestra que 2016 ha sido el año más cálido registrado desde 1880. El cambio climático es ya evidente en todo el Planeta y especialmente en regiones como el Ártico. Pero, según WWF, hay razones para el optimismo. Para Valladares, "el movimiento de la sostenibilidad es imparable" y hay "datos que inducen a pensar que el camino está abierto" para conseguir un "futuro prometedor".
La ONG pone el foco en el gran reto ambiental del cambio climático y en la necesidad de aumentar la ambición y acelerar los compromisos para demostrar que el camino hacia un desarrollo sostenible, libre de emisiones, está en marcha y que es imparable. Como ejemplo apunta al Acuerdo de París para frenar el cambio climático, un acuerdo histórico ya que "por primera vez en la historia 190 países se han puesto de acuerdo en objetivos concretos" como la reducción de las emisiones de CO2. "Sólo es el principio, debemos ser más ambiciosos", indica Valladares.
Otro ejemplo del tipo de medidas que ya se están tomando es que China ha paralizado la construcción de centrales de carbón y prepara prototipos de coches eléctricos autónomos para el 2020. Además, ciudadanos, ayuntamientos, gobiernos y empresas empujan para que se apueste por energía 100% renovable, señalan desde WWF.
Frente a esos avances, también aparecen retrocesos como la creación del nuevo oleoducto de Dakota del Norte en territorio de los indios sioux en EEUU, que han sido brutalmente reprimidos por la Administración Trump o el nombramiento de Scott Pruitt como responsable de la Agencia para la Protección del Medio Ambiente en EEUU, un fiscal que no cree en la contribución del hombre al cambio climático y que se ha dedicado a bloquear en los tribunales las regulaciones del anterior gobierno de Barack Obama para luchar contra el calentamiento global.
Para Valladares, "los que trabajamos por la sostenibilidad ambiental no podemos permitir un liderazgo negativo" y se resiste a hablar de ‘negacionismo’ porque el cambio climático "es algo que no se puede negar. Podemos hablar de escepticismo climático, pero no de ‘negacionismo’ porque la ciencia lo ha dejado claro, no se puede negar. Sólo los intereses espurios de determinadas personas pueden llevar a hacer público su negacionismo".
"No podemos permitir pasos atrás en la lucha contra el cambio climático", subraya, aunque matiza que “Trump ha hablado mucho, pero ya veremos si es capaz de hacer algo porque  hay cosas irreversibles” y el movimiento contra el cambio climático "es imparable".

"El tiempo ya se ha acabado. El cambio climático convive con nosotros", recalca, al tiempo que recuerda la subida de la temperatura, el deshielo del Ártico o la desforestación. Incluso la seguridad alimentaria está en peligro por el cambio climático, como ha señalado la FAO. Ante eso, apela a ser más ambiciosos con las medidas de mitigación como el uso de renovables o el ahorro energético. Y la lucha, seguir luchando.
Frente a los asesinatos de activistas como Berta Cáceres que luchan contra los intereses de poderosos gobiernos y lobbies petroleros, Valladares señala que pese a la "rabia, la indignación, la pena, hay que usar esa rabia para luchar, para seguir luchando, trabajando. Somos muchos más los buenos" y aboga por seguir trabajando en proyectos como la protección de áreas marinas, apoyo de movimientos por la sostenibilidad, proyectos de eficiencia energética, conservación de los bosques y presionar para lograr una legislación sobre el clima y la energía que promocione la sostenibilidad en la lucha contra el cambio climático.
WWF anima a los ciudadanos a unirse a esta lucha contra el cambio climático todos los días, y el 25 de marzo señalando simbólicamente la preocupación por la Tierra en la marcha virtual de la Hora del Planeta con diferentes formas de participar y sumar con el objetivo de lograr un futuro sostenible para las próximas generaciones. Algunos famosos como Clara Lago ya se han unido a la iniciativa: