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Hombre, casado, con empleo y consumidor de cocaína, el perfil mayoritario de usuario de Proyecto Hombre

Cada vez son más las mujeres que acceden a programas de desintoxicación, pero las "cargas familiares" son un obstáculo, según la asociación Proyecto Hombre presenta una campaña para que las familias "creen vínculos" de confianza para prevenir el consumo de drogas entre los jóvenes
Cada vez son más las mujeres que acceden a programas de desintoxicación, pero las "cargas familiares" son un obstáculo, según la asociación
Proyecto Hombre presenta una campaña para que las familias "creen vínculos" de confianza para prevenir el consumo de drogas entre los jóvenes
Hombres, con una media de edad de 38 años, que están casados y tienen empleo, son el perfil mayoritario de personas que acuden a la Asociación Proyecto Hombre para iniciar un programa de desintoxicación que les ayude a abandonar el consumo de drogas, principalmente cocaína entre el público masculino.
Según el 'Informe 2016' de la asociación, la cocaína es la sustancia más consumida por los varones (32,1%), seguida del alcohol en grandes cantidades (16%), el cannabis (9,6%), la heroína (3,9%), las anfetaminas (2,3) y las barbitúricos (0,4%). Además, un 14% presenta adicción al alcohol junto con otras substancias y un 8,9%, a varias sustancias pero sin incluir el alcohol.
Mientras, entre las mujeres que participan en programas de Proyecto Hombre, la cocaína es también la sustancia más consumida (25,4%), pero destaca la incidencia del alcohol en grandes cantidades (23,8%) y el alcohol en cualquier dosis (10,7%) en comparación con los hombres. En general, la incidencia del resto de sustancias en menor, a excepción de los barbitúricos, que se da en el 1,9% de los casos.
La proporción entre hombres y mujeres que acuden a proyecto hombre sigue siendo (como en anteriores informes) muy superior para los hombres, que representan el 83,9% de los usuarios de la asociación. Sin embargo, los responsables de la misma destacan el crecimiento de la proporción de mujeres, que ha pasado de ser del 13,8% en 2012 al 16,1% en 2016.
LAS RESPONSABILIDADES FAMILIARES, UN LASTRE PARA LA PARTICIPACIÓN DE MUJERES
A juicio de los responsables de la organización, la diferencia se debe en parte a la situación personal de las personas que acuden al programa, y que en el caso de las mujeres incluye responsabilidades familiares en mayor proporción que los hombres.
"No descubro nada si digo que vivimos en una sociedad no igualitaria", ha subrayado la directora de Proyecto Hombre, Elena Presencio, durante la presentación de los datos del informe.
Así, aunque en la mayor parte de los casos los usuarios viven con sus padres (27% en el caso de los varones y 16,2% en el caso de las mujeres); con su pareja e hijos (22,9% varones y 25% de las mujeres) o con su pareja (16,3% de los hombres y 19,8% de las mujeres), hay un 9,8% de las mujeres usuarias que conviven solo con sus hijos, una situación que se da solamente en el 1,1% de los hombres usuarios de Proyecto Hombre.
Por ello, los responsables de la asociación interpretan la evolución de la participación de mujeres en los programas de la asociación en paralelo con el desarrollo de recursos específicos para ellas "con perspectiva de género" y adaptados de manera que si cuentan con responsabilidades familiares o hijos a cargo, estos puedan permanecer en guarderías durante el tiempo que la madre está en el centro.
SIN ESTUDIOS PERO CON EMPLEO
En la mayor parte de los casos, los usuarios de Proyecto Hombre son personas sin estudios (38,4%) o que solamente tienen la Educación Primaria (28,6%), algo que refuerza, a juicio de los responsables del estudio, el fracaso escolar como "predictor" de situaciones personales y familiares "complicadas" y también del consumo de drogas. Sin embargo, destaca un 9,3% de usuarios que han completado estudios universitarios. Además, un 23,7% tienen estudios de secundaria o FP.
En cuanto a su situación laboral (algo que los responsables de la asociación consideran fundamental para una posterior reinserción socio-laboral) el 73% de los usuarios tenían un empleo cuando comenzaron el programa, un índice que es mayor en el caso de los hombres (que además tienen más empleos a jornada completa) que en el de las mujeres. La mayoría de ellos trabajaba en el sector de servicios (39,4%), industria o construcción (33,4%), empleos no cualificados (7,9%) o operadores de máquinas (6,9%), aunque también hay miembros de cuerpos de policía y fuerzas armadas (1,1%), administrativos (2,4%) y personas que trabajan en puestos de dirección y son profesionales o intelectuales (3%), entre otros empleos.
"La inserción laboral es bastante alta, a pesar de el nivel de formación", ha destacado el responsable técnico del estudio, Félix Rueda, que subraya que gracias a ello "están más cerca de poder recuperarse".
CONFLICTIVIDAD Y ENFERMEDADES ASOCIADAS
Sin embargo, entre quienes ingresan en los programas de la asociación, se da la situación de que durante los últimos años han sufrido índices de conflictividad en su entorno que, según el responsable técnico del estudio, Félix Rueda, en muchos casos es el detonante de que terminen por buscar ayuda para abandonar el consumo de drogas.
Así, casi el 65% han experimentado conflictos con sus parejas y el 31,6% durante el último mes; el 57% y el 55,5% con su madre y su padre, respectivamente (26,8% y 22,5%, respectivamente, durante el último mes); y el 50,7% con sus hermanos (23,7% durante el último mes), además de otros colectivos como amigos, compañeros de trabajo, otros familiares, hijos o vecinos. "Pensamos que estos episodios son los que impulsan a una persona a decir: 'necesito hacer un cambio en mi vida'", ha explicado Rueda.
En este sentido, los responsables de Proyecto Hombre han hecho hincapié en la importancia fundamental de la "red primaria de apoyo" (las personas que integran el entorno inmediato del usuario) para que el tratamiento continúe adelante y llegue a buen término. En este sentido, llaman la atención sobre el hecho de que casi uno de cada tres usuarios (el 29,6%) aseguran no tener ningún amigo al que pueda considerar "íntimo" y un 17,2% solamente tiene uno.
Los participantes en el programa aseguran haber sido víctimas de abusos que van desde el ámbito emocional 48,5%, hasta el físico 27,5% o sexual (7,8%). En el caso e las mujeres, hasta un 25,7% relata haber sufrido abusos sexuales al menos una vez en la vida, algo que en el caso de los hombres representa el 4,4%. En otros planos, como el abuso físico y emocional, también es superior la proporción de mujeres que indican haberlos sufrido, un 50,6% y un 69,2, respectivamente.
Por otra parte, se da la situación de que un 32% presentan enfermedades crónicas asociadas (un porcentaje que aumenta en los tramos de edad superiores hasta el 58,9% entre quienes tienen más de 58 años) y muchos de ellos han experimentado problemas psiquiátricos.
Así, por ejemplo, el 64,8% relata haber tenido episodios de ansiedad severa (47% durante el último mes); el 50,4%, de depresión (26 durante el último mes); el 49,3%, problemas de atención o memoria (38% durante el último mes); el 42,1%, problemas para controlar la violencia (18% durante el último mes); el 37%, ideas suicidas (14% durante el último mes); y el 19,9%, alucinaciones (5% durante el último mes). Además, el 40% consume medicación psiquiátrica prescrita y el 22,5% ha intentado al menos una vez suicidarse, el 5% durante el último mes.
NUEVA CAMPAÑA DE PREVENCIÓN
Además de presentar los datos de 2016, Proyecto Hombre ha presentado una nueva campaña de prevención con la que quiere apelar a los padres y madres para que ayuden a prevenir posibles conductas de riesgo entre sus hijos. Se trata de una iniciativa que lleva por título 'Hijos desconocidos' y que incluye un spot en vídeo y varios recursos gráficos con los que pretende incidir en la importancia de la comunicación y la confianza en el hogar.
"Comunicaos. Cread vínculos. La confianza ayuda en la prevención del consumo de alcohol y otras drogas", advierte uno de los carteles, mientras que el vídeo presenta a unos padres que relatan que tienen a "una desconocida" viviendo en la habitación en la que debería estar su hija.